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El comisario Juan Jesús Sánchez Manzano, que el 11 de marzo de 2004 era el máximo responsable de los Tedax, explicó ayer ante una juez de Madrid que tras los atentados se destruyeron restos de explosivos, pero sólo aquellos que no tenían interés policial para la investigación y una vez que se habían recogido las muestras que se consideraron necesarias y suficientes de los focos de las explosiones.
Sánchez Manzano declaró ante la titular de Juzgado de Instrucción 43 de Madrid, que instruye la querella presentada contra él y una perito de la Policía por una de las asociaciones de víctimas que aún defiende teorías alternativas a la de la autoría de los islamistas, que es la refrendada por el Tribunal Supremo en sentencia firme. Dicha asociación acusa a los dos funcionarios de encubrimiento, falso testimonio y omisión del deber de perseguir delitos.
A todas las preguntas
Según aseguró el letrado de la asociación, el ex jefe de los Tedax contestó a todas las preguntas que se le hicieron y explicó que cuando los objetos recogidos en una explosión llegan a la unidad se hace una selección. Parte de ellos se remiten a la Policía Científica como «muestras» y lógicamente se destruyen los que carecen de interés policial. Esto no sólo ocurrió con el 11-M, sino que sucede en todos los atentados.
Tras la comparecencia, el abogado del comisario Sánchez Manzano, José María Fúster Fabra, se limitó decir que la actuación de los Tedax en la investigación de la matanza fue «impecable» y que la declaración había ido «muy bien». El juez tomará hoy declaración como testigos a seis miembros de los Tedax, mientras que el viernes está citado, entre otros, el ex subdirector general operativo de la Policía Pedro Díaz Pintado.
El letrado de la asociación querellante, mientras tanto, señaló que «ahora sabemos lo que nadie había dicho antes, que kilos y kilos de vestigios se destruyeron. Ahora hay que ver si esto es un delito».
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