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Se votaba una iniciativa de CiU para eliminar el impuesto de sucesiones a familiares directos. La dirección del PSOE no estaba dispuesta a dar imagen de debilidad: «En principio, rechazamos la proposición, salvo que nos quedemos en minoría»
Pánico a la derrota en Pleno
Lo último que le faltaba al PSOE era perder una votación en el Pleno del Congreso y dejar al descubierto su debilidad parlamentaria. Ayer estuvo a punto de ocurrir. Se debatía la toma en consideración de una Proposición de ley de CiU, para suprimir el impuesto sobre sucesiones y donaciones a familiares directos. Desde la dirección socialista se produjeron contactos con representantes de la oposición para conocer el sentido de su voto. En las conversaciones quedó claro lo que iba a hacer el PSOE: «En principio, rechazaremos la proposición, salvo que nos quedemos en minoría», admitieron los socialistas en esas conversaciones, según diversas fuentes de la oposición consultadas por ABC.
La votación se presentaba muy ajustada. El PP, CiU, PNV, ERC y CC votarían a favor. Eran 174 votos (si no faltaba nadie), exactamente los mismos que sumaban el PSOE, BNG, IU-ICV y UPyD (Rosa Díez pidió una reforma fiscal «coherente» y completa). Todo quedaba en manos de UPN y Na-Bai. Ambos diputados acabaron votando en contra. Si bien es cierto que sus votos al final no resultaron definitivos, tuvieron que soportar la presión de los socialistas durante toda la tarde. La ausencias en las filas del PP hicieron el resto. Al final, el Pleno rechazó la toma en consideración de la proposición, que tuvo 166 votos a favor y 172 en contra.
En el anterior periodo de sesiones, antes del verano, el Grupo Socialista llegó a perder 11 votaciones en el Pleno del Congreso. Pero la situación para la formación mayoritaria de la Cámara es diferente en este comienzo de curso. A la vuelta de la esquina están los Presupuestos Generales del Estado de 2010, que tendrá que negociar con la oposición, y las críticas internas han comenzado a salir a la luz. La dirección del grupo busca ahora a toda costa no mostrar ni un milímetro de debilidad.
Precisamente, la portavoz del Grupo Popular, Soraya Sáenz de Santamaría, se refirió a este asunto tras la Junta de Portavoces: «¿Cómo va a convencer Zapatero a los españoles de que sabe sacarnos de la crisis si no puede convencer ni a los suyos? Nadie puede comprender a un Gobierno que vive en la improvisación permanente».
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