Histórica toma de posesión del nuevo primer ministro, el socialdemócrata Yukio Hatoyama, que llega con con un mensaje de cambio para mejorar la economía
Foto: AFP
Actualizado Miércoles, 16-09-09 a las 17:40
"Estoy entusiasmado ante la perspectiva de cambiar la Historia. La batalla empieza ahora”. El nuevo primer ministro de Japón, el socialdemócrata Yukio Hatoyama, no podía ocultar hoy su emoción tras ser votado por 327 de los 480 diputados de la Cámara Baja de la Dieta (Parlamento) gracias a su abrumadora victoria en las elecciones del 30 de agosto, que acabó con medio siglo de hegemonía del Partido Liberal Democrático (PLD).
Con su investidura, el imperio del Sol Naciente abre una nueva etapa en la que intentará compaginar la puesta en marcha de costosas políticas sociales, como la subida de salarios y pensiones y la reducción de impuestos, con el crecimiento económico para reducir el paro y sacar a la segunda potencia mundial de la crisis que arrastra desde principios de los 90.
Para mejorar la economía, Hatoyama ha nombrado como ministro de Finanzas a Hirohisa Fujii, un veterano diputado y experto en política fiscal de 77 años que ya ocupó este puesto en la coalición de partidos de izquierdas que gobernó Japón durante diez meses entre 1993 y 1994.
Pero, además de controlar la excesiva burocracia y poner coto a la endogámica política nipona, Hatoyama se ha propuesto revisar el papel de Japón en el mundo, reducido hasta ahora al tópico de “gigante económico, pero enano político” por su dependencia de Estados Unidos tras el fin de la Segunda Guerra Mundial.
“Japón ha sido bastante pasivo en nuestras relaciones, pero me gustaría ser un socio más activo y tener unos contactos de igual a igual”, anunció el nuevo primer ministro, que hará su debut en la escena internacional la próxima semana en la ONU y pretende intercambios sus puntos de vista “sinceramente” con el presidente Obama para “construir una relación de confianza”.
Los británicos del Lejano Oriente
Al frente de la diplomacia nipona se situará Katsuya Okada, que fue el candidato del Partido Demócrata de Japón (PDJ) en las elecciones de 2005 pero tuvo que dimitir por su contundente derrota ante Junichiro Koizumi. Okada, que lleva 20 de sus 56 años en la política, se ha marcado como objetivo mejorar las relaciones de Tokio con los países de su entorno.
Al frente de la diplomacia nipona se situará Katsuya Okada, que fue el candidato del Partido Demócrata de Japón (PDJ) en las elecciones de 2005 pero tuvo que dimitir por su contundente derrota ante Junichiro Koizumi. Okada, que lleva 20 de sus 56 años en la política, se ha marcado como objetivo mejorar las relaciones de Tokio con los países de su entorno.
Aislados en su isla, los japoneses son los británicos del Lejano Oriente, por lo que siempre han estado más próximos a Estados Unidos, su principal aliado militar, que a unos vecinos, como China y Corea del Sur, con los que todavía no ha cerrado las heridas de la Segunda Guerra Mundial. Pero, a diferencia de la política nacionalista marcada por halcones del PLD como Taro Aso o Junichiro Koizumi, Yukio Hatoyama pretende acercarse más a Asia y revisar sus relaciones con Washington. En una tribuna publicada antes de las elecciones en el “New York Times”, el ya primer ministro culpaba de la crisis financiera global a la “fundamentalista búsqueda del capitalismo de EE.UU.”. “Como consecuencia del fracaso de la guerra de Irak y la crisis, la era de la globalización dirigida por EE.UU. está llegando a su final”, aseguraba Hatoyama, quien aclaraba que “no todos los principios del mercado son malos, pero la actual situación económica muestra que deben hacerse correcciones en algunos aspectos cuyas reformas han ido demasiado lejos”.
Aunque el nuevo Ejecutivo nipón estará más preocupado de sus asuntos internos que de encolerizar a su tradicional aliado, Tokio pretende ser menos dependiente de la Casa Blanca. En juego está la continuidad de los 50.000 soldados americanos desplegados en suelo japonés y, en especial, la controvertida base aérea de Futenma, en la isla de Okinawa. Además, algunos miembros del PDJ piden el regreso de los barcos nipones que apoyan en el Océano Indico las operaciones del Pentágono contra el terrorismo internacional.



