Publicado Miércoles, 16-09-09 a las 17:03
El delantero Thomas Müller -20 años de edad, nacido cerca de Múnich, de la cantera del Bayern- acaba de tener una semana mágica en la que pareció estar subrayando con goles la leyenda que hay detrás de su nombre en el fútbol alemán. Para un jugador alemán -y más si es delantero y del Bayern- no debe ser fácil llamarse Müller. El nombre está asociado a cifras que pueden producirle mareo a cualquiera.
Gerd Müller, el llamado "bombardero de la nación alemana", tiene todavía el récord de goles marcados con la selección -68 tantos en 62 partidos- y su marca de 40 goles en una temporada de la Bundesliga - lograda en 1972- sigue sin ser igualada.
Durante sus años con el Bayern, el bombardero jugó 427 partidos y marcó 365 goles, logrando una cuota de efectividad difícil de igualar. Con esas cifras, es normal que cualquier delantero prefiera evitar las comparaciones. Muchos suelen explicar que el fútbol ha cambiado mucho, que ahora un atacante tiene también responsabilidades defensivas. Y que los defensas ahora marcan más estrechamente con los años setenta.
Pero un día llega un chico que no ha cumplido veinte años y entrar al campo con la camiseta del Bayern y también se llama Müller. Era un partido de Liga de Campeones contra el Sporting de Lisboa y el jugador entró al campo para reemplazar a Bastian Schweinsteiger.
El partido estaba ganado pero Müller aprovechó para mostrar lo que tenía y en el minuto noventa marcó su primer gol como profesional para el 7-1 definitivo. Después, a Thomas Müller se le perdió un poco de vista -fue la época de la crisis del Bayern de la época de Jürgen Klinsmann- pero, cuando Louis Van Gaal asumió al equipo desde el comienzo pareció claro que el holandés apostaría por el joven delantero.
Van Gaal ha ido acercando poco a poco a Müller al primer equipo y en los últimos dos compromisos el jugador le ha respondido con creces. Primero, el sábado, marcó dos goles en la goleada por 5-1 ante el Borussia Dortmund. Y anoche contra el Maccabi Haifa hizo otros dos para completar un claro 3-0 de los bávaros.
Esta semana hace pensar que el nombre no sólo es necesario sino que además tiene algo de mágico. Aunque, y eso es un detalle curioso, contra el Maccabi Müller no jugó de delantero claro sino de mediapunta.
De sus cuatro goles, dos han sido remates desde fuera del área -lo cual no era típico de Gerd Müller- y su juego no es propiamente el de un delantero de área. En todo caso, las asociaciones que despierta su nombre y sus goles hacen soñar a muchos. El algo así como la importancia de llamarse Müller. Y de vestir la camiseta del Bayern.




