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El presidente de la Fed advierte de que la vuelta al crecimiento económico no supondrá menos paro a corto plazo
Actualizado Martes, 15-09-09 a las 21:41
En sus declaraciones más enfáticas y optimistas sobre las perspectivas de la mayor economía del mundo, el presidente de la Reserva Federal indicó hoy que Estados Unidos ha salido ya «muy probablemente» de la peor recesión sufrida desde los años treinta. Pero con la advertencia de que la vuelta hacia la senda del crecimiento no va a suponer la recuperación a corto plazo de los casi 7 millones de puestos de trabajo eliminados desde el inicio de la actual crisis, fechado oficialmente en diciembre del 2007.
A tenor del análisis y las opiniones expresadas durante un coloquio en Washington por Ben Bernanke -nominado durante este verano por el presidente Barack Obama para otro mandato de cuatro años al frente de la Fed- «incluso aunque desde una perspectiva técnica la recesión muy probablemente haya terminado en este punto, todavía se va a sentir una economía muy débil durante algún tiempo».
Según el responsable de la autoridad monetaria americana, con un previsible ritmo de crecimiento moderado durante este año y el que viene no será posible lograr en la práctica una reducción sustancial del desempleo, que en el mes de agosto ha alcanzado una plusmarca del 9,7 %, no registrada en 26 años. De hecho, la Reserva Federal vaticina que la tasa de paro llegará hasta el 10 % durante este año. Estadística no muy lejana del record absoluto de desempleo registrado por Estados Unidos desde la Segunda Guerra Mundial: un 10,8 % en 1982.
De hecho, no faltan previsiones que atribuyan a la actual recesión de Estados Unidos una salida especialmente lenta en el frente laboral. Con morosas estimaciones de hasta cuatro años para retornar a una tasa de paro más o menos normal del 5 %. Paradoja que según indicó ayer Bernanke «es, obviamente, una preocupación muy grande». Según el responsable de la Fed, entre los factores que lastran a la mayor economía del mundo figuran las persistentes dificultades de crédito y la poca inclinación hacia el consumo privado.
De cara al actual trimestre, que termina el 30 de septiembre, se esperan datos positivos de crecimiento del PIB. Y de hecho, el Departamento de Comercio informó ayer de un aumento apreciable en la actividad comercial doméstica durante el mes pasado. Pese a los justificados temores de los consumidores de Estados Unidos, las compras impulsadas por la adquisición de nuevos coches registraron un aumento en agosto del 2,7 %, frente a las perspectivas de Wall Street de un 2,0 %.
Durante su comparecencia ante un «think-tank» de Washington en el aniversario de la quiebra hace año de Lehman Brothers, el presidente de la Reserva Federal recalcó también que aunque la economía de Estados Unidos logre superar su actual crisis, el Congreso federal tiene la obligación pendiente de aprobar todos las reformas necesarias para evitar una crisis similar. Argumento reiterado este lunes por el presidente Obama en Wall Street.
Ben Bernanke se declaró optimista sobre las posibilidades de hacer realidad los cambios requeridos en el frente de las regulaciones financieras. Según Bernanke, «ha sido una calamidad demasiado grande y un problema demasiado grave» como para no hacer nada. Entre esas reformas destacaría una supervisión más estrecha de los complejos contratos de inversiones conocidos como derivativas y un mecanismo para intervenir grandes instituciones sin requerir el empleo de cuantiosos recursos públicos
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