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Actualizado Lunes, 14-09-09 a las 21:10
La Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid ha recibido hoy la visita del presidente boliviano, Evo Morales, que continúa con su estancia oficial en España. El encuentro, en un salón abarrotado de estudiantes entregados, ha servido para que Morales despliegue su argumentario habitual, arropado por el rector de la Universidad y representantes de otros estamentos académicos.
La visita del presidente Morales ha supuesto toda una conmoción para los centenares de estudiantes que han querido escuchar sus palabras. Muchos de ellos han tenido que quedarse fuera y eso que la sala en la que ha intervenido Morales era un horno atestado. En torno al salón polivalente, los estudiantes de izquierdas esperaban ilusionados y una lluvia de octavillas y hojas volantes bombardeaba al visitante. Los periodistas intentaban hacer valer sus acreditaciones para acceder al recinto, sorteando panfletos y tanto universitario movilizado. es tanto el tirón de Morales que los autobuses que comunican el campus con la ciudad viajaban tan llenos que muchas veces no podían detenerse ni a cragar viajeros. En uno de ellos ha tenido la suerte de colarse un grupo de rubios estudiantes europeos que preguntaban cuánto tardaba el autobús en llegar al campus de Somosaguas. Iban con la hora pegada y no querían perderse a Evo.
Morales, que en estos días lo mismo da un mitin en Leganés, que visita la Zarzuela, que se enclaustra con melenudos estudiantes, ha manifestado que «igual que nuestros abuelos tuvieron que luchar contra el imperialismo, han de hacerlo los jóvenes ahora». El líder boliviano ha comenzado su intervención leyendo íntegra la condena a muerte del indio Tupac Katari dictada por las autoridades del virreinato español en 1781. Esto le ha servido para enhebrar su habitual discurso indigenista, pero matizando que «el estado plurinacional que nosotros planteamos es para todos, no sólo para los indígenas».
La intervención de Morales se ha prolongado por espacio de algo menos de una hora y se ha desarrollado en tono distendido. Después de conseguir del Gobierno español la condonación de la deuda pendiente, el presidente boliviano ha seguido insistiendo en las líneas maestras del discurso que viene exhibiendo desde que aterrizó en España. Esta vez sólo se ha dejado en el tintero la defensa de los derechos de los inmigrantes ilegales. Evo ha hablado de las bases militares norteamericanas, de las que ha dicho «no garantizan ni la paz ni la democracia» y se ha referido también al neoliberalismo, al que ha criticado diciendo que «no es la solución para los problemas económicos de la mayoría de la humanidad».
Capítulo aparte ha merecido la defensa del medio ambiente, que Morales cifra como una prioridad absoluta. «Insisto en que la defensa del planeta tiene que estar en este momento por encima de los derechos de los individuos», ha dicho, y se ha lamentado porque en muchos cerros bolivianos donde antes nevaba habitualmente ya nunca lo hace.
El de esta tarde ha sido el segundo baño de masas para el presidente boliviano en España después del encuentro que protagonizó con la colonia boliviana en la plaza de toros de Leganés. Mañana, tras encontrarse con Zapatero, finalizará una visita de la que se marchará con importantes logros diplomáticos, como la condonación de la deuda, varios encuentros con simpatizantes, y algún que otro desliz, como ése en el que se refirió a Miguel Ángel Moratinos como canciller de la «República de España».
Con todo, aunque no se ha mermado un ápice la adhesión de los jóvenes universitarios a su ideario, algunos de los que le han escuchado hoy se han quedado fríos tras su intervención. «¿Un poco soso este Evo, no?», le preguntaba una joven a su acompañante terminado ya el acto. «Hombre, no es Chávez», le replicaba él. Así, como si de comparar a dos humoristas se tratara. Eso sí, Morales, al contrario de lo que suele ocurrir con los gobernantes españoles en las raras ocasiones en que visitan las facultades no ha recibido ningún abucheo y nadie ha interrumpido su alocución.
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