Actualizado Lunes, 14-09-09 a las 19:04
Una jornada con un único aliciente montañoso: el doble ascenso al Alto de San Jerónimo, un segunda. Un día tranquilo, que no obstante ofreció un susto al líder.
Valverde pinchó y a continuación se quedó cortado en una zona de viento. Desde un segundo grupo tuvo que poner orden a toda máquina. Como en La Pandera, pero en llano. Superado el sobresalto, el maillot oro se metió en el tren dirigido por sus compañeros para perseguir a los aventureros. Gente amistosa. El mejor clasificado era el colombiano Leonardo Duque, a más de una hora.
Enseguida se supo que los hombres de vanguardia se iban a disputar el tradicional sombrero cordobés del ganador, como el que se puso el flamenco Tom Boonen en 2008. Diferencias de otra época, cercanas a 20 minutos en el kilómetro 126. Alguien tenía que atacar para llevarse el pastel y para eso están los puertos situados con la cima a 11 kilómetros de meta.
Serafín Martínez (Xacobeo) prendió la traca en el segundo paso por el Alto de San Jerónimo, se llevó a su compañero David Herrero y espabiló al gigante holandés Lars Boom, que explotó casi tanto como su apellido para demarrar y quedarse solo en cabeza. Los dos Xacobeos se vieron impotentes para echar el guante al chico del maillot abierto de par en par, a lo Gesink.
Boom coronó con 52 segundos sobre Herrero. El ganador de la Vuelta a Bélgica se disparó hacia la gloria. Técnica de sobra, y valentía curva a curva. Posiblemente no vio ninguno de los millones de olivos que le marcaron el camino hasta meta, pero dio una lección de cómo se desciende un puerto. David Herrero trató de imitar al chico holandés, pero en un giro se fue por los cerros de Córdoba. Ahí se terminó de entregar al corredor bilbaíno.
Boom se recreó en la inmensa recta de meta. Ganó en el barro. Fue campeón mundial de ciclismo en barro en 2008, tiene los títulos de su país en ruta y contrarreloj y con su hazaña convirtió a su equipo en el único, junto al Cervélo, que ha pescado esta temporada en Giro, Tour y Vuelta. Boom sonará fuerte en el futuro del ciclismo. El muchacho del sombrero cordobés.





