Domingo, 13-09-09
España no pudo ratificar su progresión y entró en la segunda fase con una derrota que pone en entredicho sus perspectivas. No encontró el pulso del partido, si bien no dejó de luchar y puso de manifiesto su voluntad de victoria. Quiere, pero no encuentra la fórmula de volver a la senda del juego que nos ha rentado tantos éxitos. Un equipo es un organismo vivo, nada funcionarial ni estático, al que afectan las circunstancias y el entorno, y el nuestro, a pesar de los intensos esfuerzos de todos sus miembros, no encuentra el rumbo extraviado.
Este Europeo está siendo una prueba de fuego para nuestros jugadores. Acostumbrados a las victorias, se agitan entre la incredulidad de lo que está sucediendo y su capacidad competitiva, la que les está impulsando a revelarse contra el sino de lo insospechado. Pero no prenden la chispa del estado de gracia evaporado. Aunque no lo duden, lo van a seguir intentando.
Turquía llevó el partido a su terreno, dirigida por el gran Tanjevic. Entrenador y maestro, por sus manos han pasado grandes equipos y jugadores como el Bosna de Sarajevo, la selección yugoslava, Delibasic y Bodiroga. Astuto, impuso un ritmo cansino para frenar la velocidad, santo y seña de nuestra selección. Mientras, endurecía el partido y forzaba su defensa sobre Pau, Rudy y Navarro para ganar en un final muy ajustado.

