Si la norma española antidopaje no le parece clara al Comité Olímpico Internacional, se retocará «para que quede más claro». Lo dijo ayer el secretario de Estado para el Deporte, Jaime Lissavetzky. El objetivo es eliminar todas las trabas posibles en la carrera de Madrid para convertirse en sede olímpica en el año 2016.
La comisión de evaluación del COI dio a conocer el pasado 2 de septiembre su informe sobre las candidatas. En el caso de Madrid, planteaba objeciones sobre si la legislación española se adapta a la de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA). Concretamente, el punto de fricción está en el artículo número 47 del decreto antidopaje español, que se refiere a los horarios en los controles a deportistas. Según el mismo, se aseguran unas horas de «descanso » para el deportista -entre las 23.00 y las 8.00- en la que no se permiten tales controles, aunque los solicite una entidad internacional.
Este punto dista del código de la AMA, que obliga a cualquier deportista con licencia a estar disponible y localizable durante las 24 horas del día.
Lissavetzky se refirió a este asunto ayer, y explicó: «Hay una duda en un decreto, en un artículo; pues tocamos el decreto para que quede más claro si hace falta». Este compromiso de aclarar la normativa «será ratificado, y lo verán ustedes muy pronto, con la iniciativa del Gobierno de España y el presidente Zapatero a la cabeza», informa Efe.
El dossier de la candidatura madrileña incluye el compromiso de que si Madrid organiza los Juegos, «en el caso de que la norma antidopaje española y el Código Mundial Antidopaje y la normativa antidopaje del COI entraran en conflicto, sea ésta última la de aplicación preferente».


