Almodóvar, una «fashion victim»
El prestigioso joyero Arsenio Díaz, una de las firmas más reconocidas del diseño con piedras, falleció en la madrugada de ayer, horas después de haber participado en la Fashion´s Night Out. El joyero murió en una zanja en la calle Serrano, al parecer tras sufrir un infarto. Arsenio había presentado su colección de zapatos joya en su taller-tienda de la calle Ayala y después celebró la muestra con unos amigos en un restaurante cercano. Fue la tragedia de una impresionante noche de moda en Madrid organizada por la revista «Vogue».
Las expectativas se cumplieron con creces y daba gloria pasear por los puntos neurálgicos de las tiendas más punteras del corazón de la capital (barrio de Salmanca, Las Salesas y aledaños...). Las mujeres más guapas y mejor vestidas, los hombres más atractivos y perfectamente conjuntados... Fashion victims de ciudad que se enfrentaron a las zanjas y socavones con tacones de aguja y plataformas «letizias». Los de «Vogue» apostaron por enfrentarse a la crisis con una noche de tiendas abiertas, de ocho a doce, justo cuando el comercio echa el cierre. Lo vimos en Madrid pero también se vivió en otras capitales como Londres, París o Nueva York.
Con la Pasarela Cibeles a la vuelta de la esquina, la alfombra roja que extendieron las tiendas superó con creces a lo que veremos en cuestión de días. La calle marca la tendencia y esa noche lo más eran las minifaldas, los bolsos de Chanel o imitación cruzados; las hombreras XXL (Mario Vaquerizo marcó tendencia); los monos (en Kina Fernández les dan un aire sastre que me encanta); las pieles (Nelsy Chelala aprovechó para abrir su nuevo salón de Velázquez y demostrar que sigue siendo de las mejores); la lencería de Vanity Fair que no se perdieron Javier Obregón y su mujer, María, así como Mónica Martín Luque y Nuria March; las pulseras de Suárez; la nueva colección de complementos de Gloria Ortiz para El Corte Inglés, donde además se sirvieron los mejores mojitos...
Tortas por un missoni
Punto de encuentro fue la carpa que «Vogue» desplegó en pleno Ortega y Gasset, la milla de oro de la moda, junto a Dior, Chanel, Escada, Valentino... Las colas para entrar a estas boutiques quedarán para el recuerdo. No sé si las tiendas hicieron caja pero desde luego lograron imagen. En Missoni casi hay tortas por conseguir un bolso de la edición limitada a beneficio de la fundación Aladina, cuyo precio era de 30 euros. Allí acudió Pedro Almodóvar para ver la exposición de las piezas de Juan Gatti de su película «Los abrazos rotos». Almodóvar me habló de la ilusión que tiene con el musical que se va a presentar en Broadway sobre «Mujeres al borde de un ataque de nervios»: «Quieren que participe en todo, hasta en los castings. Me encanta el proyecto, es la primera vez que voy a estar en un musical y debuto en Broadway». Venía de pasar por su traumatólogo por un problema que tiene en la espalda y que necesita solucionar antes de irse a Estados Unidos. «Dentro de dos semanas empiezo con la promoción de la película, luego el musical... Tengo que estar muy en forma para aguantar», me dijo.
Casi en frente, su amiga Elena Benarroch también agasajaba con champán a sus amigos. No faltó el ex presidente Felipe González, a su manera una «fashion victim» desde que diseña collares y pendientes con las piedras que pule todas las mañanas, nada más levantarse a eso de las siete. Vi a sus casi cuñados, los Trapote, recién llegados de su verano, que remataron con la goyesca de Ronda. También a Carla Royo en la tienda de Josep Font y a Ángel Schlesser con un brazo en cabestrillo mientras recibía en la suya. Lo único que me faltó ver fue un equipo del Samur por las torceduras de tobillo que más de una se hizo por mezclar tacones con socavones. Y sé de lo que hablo.

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