La tarde fue de Cayetano. Cortó tres justas orejas y dio una sensación de solvencia y madurez al imponerse a un lote más bien deslucido. Tiró de casta y planteó una actuación ascendente. Luis Francisco Esplá se despidió de Valladolid, que le premió con una oreja generosa del cuarto tras una faena a menos por culpa del escaso fondo de su rival. Esa misma falta de casta la tuvo el resto del encierro de Parladé, salvo el buen primero, con el que saludó. Manzanares también consiguió un trofeo del sobrero por una actuación a más. En el quinto saludó tras petición.
La plaza se cubrió en más de su mitad.

