
Carolina de mónaco y Ernesto de Hannover, un matrimonio siempre en la polémica. / Reuters
Publicado Miércoles, 09-09-09 a las 13:29
La princesa Carolina de Mónaco y el príncipe Ernesto Augusto de Hannover duermen en lechos separados desde hace dos meses, tomándose un «tiempo de reflexión» sobre el futuro de su matrimonio.
Carolina y Ernesto aparecieron juntos, por última vez, el pasado 20 de julio, en Bonifacio, con motivo del décimo aniversario de la pequeña Alexandra, que ha pasado todo el verano en la casa familiar de Saint-Rémy de Provence, en compañía de su madre, mientras el príncipe de Hannover se desplazaba a Salzburgo, para asistir en melancólica soledad al festival que otros años había seguido en compañía de su esposa.
Por vez primera, desde 1999, el año de su matrimonio, la pareja Carolina – Ernesto Augusto ha veraneado por separado. Y comienza la rentrée con agendas igualmente distantes.
A lo largo de todo el cálido verano, la pareja Carolina – Ernesto Augusto ha estado separada, invisible y ausente del rico calendario festivo monegasco, en el que era tradicional su presencia muy activa.
El príncipe de Hannover ha estado en Trípoli, invitado por Mu’ammar al-Gaddafi, con motivo de las celebraciones de la llegada al poder del tirano libio. Carolina, por su parte, ha seguido sola, entre Fontainebleau, donde los Grimaldi tienen una importante residencia familiar, Saint-Remy de Provence -tradicional residencia de recreo veraniego y primaveral- y Mónaco, con motivo de la vuelta al colegio de Alexandra.
Pitonisas y pitonisos (sic) especializados en salsa rosa ketchup se preguntan si la pareja se ha tomado un “tiempo de reflexión” o son “víctimas” del stress principesco, tomándose un “tiempo de alejamiento” que nadie sabe si precipitará la melancólica reconversión de una pareja en feliz en pareja de hecho, prólogo al “renacimiento del amor” (con o sin sildenafil / tadalafil) o preludio de una ruptura civilizada o menos civilizada.