
Visita de la expedición a Fez / JLCuesta
Actualizado Miércoles, 09-09-09 a las 13:16
La frontera entre Marruecos y España es la más descompensada económicamente en todo el mundo. En concreto, la diferencia es de 103 puestos entre una y otra en el PIB per cápita. Los cien chavales de 16 y 17 años de Madrid Rumbo al Sur, la expedición organizada por la Consejería de Inmigración, lo comprueban estos días sobre el terreno. Ahora recorren el norte de Marruecos, el mayor núcleo de origen de la inmigración africana hacia España.
La colonia marroquí es la tercera más numerosa en la región, con cerca de 80.000 habitantes. El norte es también la principal destinataria de la ayuda de la Comunidad de Madrid en Marruecos, a su vez, el principal país receptor de ayudas de la Consejería en África, con el 22 por ciento del total.
La explicación, según fuentes de la Consejería, no se debe tanto al interés por desarrollar la principal zona de origen de emigración hacia España, sino en que los proyectos de ONG presentados a concurso público proceden principalente de la región más septentrional de Marruecos, donde están más implantadas por razones históricas. La zona norte, con ciudades como Tánger, Tetuán, Chaouen o Alhucemas, fue parte del protectorado español.
En Tetuán, precisamente, está uno de los proyectos que visitó ayer la expedición. Un centro de formación profesional, puesto en marcha por las ONG Atil (marroquí) y Codespa (española), en parte financiado por la Consejería de Inmigración con una ayuda de 239.000 euros. El centro, como explicó el director de la asociación Atil, forma parte de la red nacional para permitir la sostenibilidad del proyecto y fortalecer el sistema público de formación profesional.
La falta de estructura educativa, las penosas vías de comunicación hacia escuelas rurales y la escasa formación de muchos de los profesores (violencia en las aulas y abuso de métodos educativos que coartan) expulsa de forma indirecta a los alumnos. La contribución de Atil está en proporcionar un modelo educativo más europeo, frente al excluyente modelo actual marroquí que produce un abandono escolar superior al 20 por ciento.
Los chicos de la expedición participaron por un día de los talleres profesionales que formarán a 200 marroquíes, de entre 15 y 25 años, durante el próximo bieno. Los expedicionarios, por el contrario, son estudiantes de Bachillerato. Consiguieron formar parte de Madrid Rumbo al Sur tras presentar un informe propio sobre cómo favorecer el desarrollo en los países pobres.
En total, la Consejería recibió 600 trabajos a través de la red regional de centros educativos, de donde seleccionaron a cien muchachos. Uno de ellos, Santiago, expuso su proyecto ayer ante sus compañeros. Con una idea fundamental: "No es necesario mucho dinero para poner en marcha un proyecto, sólo tener ganas de realizarlo".
La colonia marroquí es la tercera más numerosa en la región, con cerca de 80.000 habitantes. El norte es también la principal destinataria de la ayuda de la Comunidad de Madrid en Marruecos, a su vez, el principal país receptor de ayudas de la Consejería en África, con el 22 por ciento del total.
La explicación, según fuentes de la Consejería, no se debe tanto al interés por desarrollar la principal zona de origen de emigración hacia España, sino en que los proyectos de ONG presentados a concurso público proceden principalente de la región más septentrional de Marruecos, donde están más implantadas por razones históricas. La zona norte, con ciudades como Tánger, Tetuán, Chaouen o Alhucemas, fue parte del protectorado español.
En Tetuán, precisamente, está uno de los proyectos que visitó ayer la expedición. Un centro de formación profesional, puesto en marcha por las ONG Atil (marroquí) y Codespa (española), en parte financiado por la Consejería de Inmigración con una ayuda de 239.000 euros. El centro, como explicó el director de la asociación Atil, forma parte de la red nacional para permitir la sostenibilidad del proyecto y fortalecer el sistema público de formación profesional.
La falta de estructura educativa, las penosas vías de comunicación hacia escuelas rurales y la escasa formación de muchos de los profesores (violencia en las aulas y abuso de métodos educativos que coartan) expulsa de forma indirecta a los alumnos. La contribución de Atil está en proporcionar un modelo educativo más europeo, frente al excluyente modelo actual marroquí que produce un abandono escolar superior al 20 por ciento.
Los chicos de la expedición participaron por un día de los talleres profesionales que formarán a 200 marroquíes, de entre 15 y 25 años, durante el próximo bieno. Los expedicionarios, por el contrario, son estudiantes de Bachillerato. Consiguieron formar parte de Madrid Rumbo al Sur tras presentar un informe propio sobre cómo favorecer el desarrollo en los países pobres.
En total, la Consejería recibió 600 trabajos a través de la red regional de centros educativos, de donde seleccionaron a cien muchachos. Uno de ellos, Santiago, expuso su proyecto ayer ante sus compañeros. Con una idea fundamental: "No es necesario mucho dinero para poner en marcha un proyecto, sólo tener ganas de realizarlo".


