Valoración:
Actualizado Miércoles, 09-09-09 a las 06:24
Uno de cada cinco alemanes votaría dentro de tres semanas para instalar a Horst Schlämmer en la cancillería. Al grito de "¡Yo también quiero ser canciller!", este hombre ha prometido un sueldo “de la cuna a la tumba”, funeral incluido, ha dicho que cambiará el águila imperial del escudo por un risueño conejillo y que creará cuatro millones de empleos en cuanto le dejen.
"Yes Weekend!" insiste, inspirándose en el lema de Obama de “Yes We Can”. Dice que suena igual. En la era del “Porque yo lo merezco” y “¿Quién quiere ser millonario?”, las promesa de empleo de Schlämmer no son diferentes de las de los ex comunistas. Él, además, cree que los salones de rayos solares y los aumentos de pecho deberían ir por cuenta de la seguridad social.
Con su acento del Ruhr, barriga cervecera, un trasnochado mostacho y un pelo-paja desaseado e imposible, Schlämmer ha robado focos y micrófonos a la mismísima canciller.
Schlämmer (“embarrado” en alemán) es Hape Kerkeling, uno de los humoristas más famosos en Alemania. Su suplantación hace tiempo en el Palacio Presidencial de la Reina de Holanda, con la guardia presentándole honores, constituye ya una de las cotas máximas de paroxismo de la historia de la televisión alemana.
Campaña encubierta, disfrazado de candidato
Kerkeling está realizando en paralelo a las elecciones federales una campaña encubierta, disfrazado de candidato, que tiene perplejos a los sociólogos, ya que un importante número de encuestados no sólo lo siguen, sino que están dispuestos a votar por él. “Las propuestas de los otros candidatos son tan vagas que Schlämmer se lleva toda la atención”, dice el ex asesor electoral Michael Spreng al Frankfurter Rundschau, y algún sociólogo estima que “su ridiculización de la clase política es la más acertada parodia de la política actual”, y que hay políticos en ejercicio que son más caricatura que Kerkeling.
Su vasta campaña, que incluye Twitter y Facebook, ha logrado que los medios cubran regularmente sus intervenciones, y su rueda de prensa de presentación estuvo dos horas seguidas en antena, más que el propio candidato socialdemócrata Frank Walter Steinmeier ese mismo día.
Pero además de la provocación, la fiebre mediática tiene el objetivo de promocionar la película "Isch kandidiere!", algo así como "¡Me presento!", en la que, a la manera de Borat, Schlämmer recorre las calles en busca de jefes de partidos y de gobierno, a los que lía en conversaciones hasta desvelar sus puntos flacos.
El comentarista del Frankfurter Allgemeine, Claudius Seidl, agradece a Kerkeling haber animado una campaña aburrida. "Un candidato ha salido de la ficción para venir a nosotros y mostrarnos lo irreal que son otros candidatos diseñados por equipos de comunicación que no entienden las dudas ni preocupaciones de la gente”.
Nuevo Depósito AZUL 15. 3,25% TAE a 15 meses. iBanesto da más.
Valoración:

Enviar a:

¿qué es esto?


Más noticias sobre...
Facebook ABC.es
ABC.es on Facebook