La crisis económica, aunque parezca mentira, tiene algún efecto positivo, en este caso en el medio ambiente. Según los últimos dato de la Agencia Europea del Medio Ambiente, los veintisiete países de la Unión Europea redujeron sus emisiones de CO2 a la atmósfera un 1,5% en 2008 en relación con el año anterior.
Se trata del cuarto año consecutivo de descensos, con lo que el conjunto de Europa está ya un 13,6% por debajo de las emisiones de gases de efecto invernadero de 1990, año que se toma como referencia para la renovación del Protocolo de Kioto.
En el caso de la Unión Europea de 15 países, que agrupa a los más industrializados y que formaban la UE antes de su ampliación de 2004, el descenso de emisiones en 2008 fue del 1,3%, lo que sitúa a este grupo en un tímido 6,3% de emisiones por debajo de los niveles de 1990.
El Comisario Europeo de Medio Ambiente, Stravos Dimas, aseguró ayer que «estos datos, a pesar de que son provisionales, demuestran una vez más que la Unión Europea está en el buen camino para conseguir su objetivo de cumplir con el Protocolo de Kioto, aunque hay que reconocer que una parte de la bajada de las emisiones es consecuencia directa de la crisis económica».
El Protocolo de Kioto estableció para la Unión Europea una reducción de emisiones de un 8% entre 2008 y 2012 sobre los mencionados valores de referencia de 1990, objetivo que no se ha alcanzado aún en el caso de la Unión Europea de quince países.
La Comisión Europea insistió ayer en que «estos datos demuestran la necesidad de consolidar esta tendencia a la reducción de emisiones en los próximos años. Tenemos que mandar este mensaje al resto de países en el marco de la preparación de la Conferencia sobre Cambio Climático que tendrá lugar en diciembre en Copenhague».
La Unión Europea se ha comprometido unilateralmente a reducir un 20% sus emisiones de CO2 a la atmósfera hasta el año 2020, recorte que podría elevarse hasta el 30% en el caso de que hubiera una ambicioso acuerdo internacional en ese sentido.
Este descenso global de emisiones se debe en buena parte a la reducción de emisiones contaminantes en la mayor parte de los países europeos, con las excepciones de Austria o Bélgica, entre otros.
En el caso de España, las emisiones en 2008 se situaron alrededor de un 8% por debajo de las de 2007, según datos de la Secretaría de Estado de Cambio Climático. A pesar de esta reducción, nuestro país emite un 42% más de CO2 sobre los niveles de 1990. El Protocolo de Kioto estipula que España puede aumentar sus emisiones contaminantes a la atmósfera tan sólo un 15% por encima de los valores de referencia del año 1990.
Menos de cien días
Los datos de las emisiones de CO2 de 2008 en Europa se hicieron públicos ayer, a menos de cien días de que se inicie la Conferencia de Copenhague sobre Cambio Climático, en la que se decidirá el futuro del Protoloco de Kioto.
Yvo de Boer, Secretario Ejecutivo de la Convención de Naciones Unidas para el Cambio Climático, aseguró hace unos días que las negociaciones preparatorias de Copenague deben acelerarse, sobre todo para la redacción del anteproyecto del texto de 200 páginas que tomará el relevo al Protocolo de Kioto. Hay programadas aún dos reuniones preparatorias: a finales de septiembre en Bangkok y a principios de noviembre en Barcelona.
Las divergencias se centran en el reparto del esfuerzo que hay que hacer para reducir las emisiones, que ha supuesto la brecha entre los países ricos y los pobres. Los países en vías de desarrollo o emergentes creen que los países desarrollados, que son los que exigen al resto los mayores recortes, tienen una responsabilidad histórica en la situación actual, por lo que deben financiar de alguna manera el esfuerzo que le están pidiendo al resto, bien por la vía de las ayudas directas o por la colaboración en materia de tecnología.


