La democristiana Merkel y el socialdemócrata Steinmeier se juegan hoy sus planes de ocupar la cancillería en los comicios regionales de Sajonia, Turingia y el Sarre, primer duelo electoral y anticipo de las elecciones federales del próximo 27 de septiembre

Angela Merkel, ayer en un acto electoral en Dresde (Sajonia)
Del Este al Oeste de Alemania las espadas están hoy en alto para una primera tienta electoral de lo que serán los comicios federales dentro de cuatro semanas. En Sajonia, Turingia y el Sarre, el centro-derecha de Merkel y Westerwelle se juega sus próximos planes de gobierno, pero las izquierdas de Steinmeier o Lafontaine arriesgan la propia vida en política.
Estas tres singulares regiones federadas ofrecen un aperitivo más simbólico que genuino de las elecciones del 27 de septiembre, pero la política electoral es más literaria que científica; a nadie parece escapar que apenas 6,2 millones de electores pueden enviar un influyente mensaje de anticipo, por la mediatización que supone un titular que hable de victoria o derrota a semanas del desafío federal. A esto hay que añadir las simultáneas elecciones locales en Renania y Westfalia -éste sí es el estado más poblado, en el que la CDU teme un sonoro correctivo-.
Coaliciones preferidas
En toda Alemania la Unión Democristiana (CDU/CSU) de Angela Merkel se mantiene en un 37% de intención de voto -según las últimas encuestas- mientras los Socialdemócratas (SPD) del ministro de Exteriores, Frank Walter Steinmeier, continúan casi en su mínimo histórico, con un 22%. Los Liberales (FDP), aliados preferidos de Merkel, siguen en un 13% y los Verdes, socios de coalición preferidos del SPD, en un 12%. Con éstas, sólo una combinación CDU/CSU-FDP podría gobernar en Berlín desde octubre.
Pero también existe La Izquierda (10%), una amalgama de ex comunistas, sindicalistas molestos y populistas antisistema con los que el SPD dice no querer saber nada aunque, como reconoce a este diario el jefe del SPD en Baviera, «Siempre y cuando no nos proporcionara directamente un gobierno».
El mundo mágico alemán de Sajonia y Turingia y el afrancesado del Sarre se encuentran desde hace tiempo en las exclusivas manos de la CDU, partido que espera repetir victoria según los sondeos pero que, visto su declive, no tiene garantizado que pueda formar en todas partes gobierno, y menos repetir su mayoría absoluta en el Sarre.
La acumulación y alcance de algunas malas noticias este domingo podría suponer un contratiempo para la campaña federal de Angela Merkel.
En Sajonia, podría gobernar la CDU con el FDP; en el Sarre también, pero tal vez probando por primera vez la novedad de un tripartito con los Verdes; en Turingia, un entendimiento SPD e Izquierda podrían sacar por primera vez a la CDU del gobierno.
Pero los observadores electorales consultados avisan de que las necesarias coaliciones pueden suponer tanto un éxito para el poder local como una señal contraproducente en el plano federal, en el que el SPD asegura que jamás cederá al populismo de La Izquierda.
Merkel mucho más popular
En toda Alemania y al margen de partidos, Merkel aventaja personalmente a su rival socialdemócrata nada menos que con un 56% de popularidad frente a un 18% de Steinmeier. En la era mediática, los líderes tiran más que partidos y programas y la antes ninguneada Merkel ha sabido ampliar su base y su talla mucho más allá de su electorado tradicional.



