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Nuestros vecinos europeos sólo pagan más por el IVA y los tributos que gravan la energía y otros consumos
¿Quince mil millones de ingresos extra?
El Gobierno ya tiene las cifras clave de los próximos Presupuestos. El techo de gasto total -ya aprobado por el Congreso y que se repartirá entre los distintos ministerios- ascenderá a 183.339 millones de euros, lo que supone un recorte de casi 9.000 millones respecto al gasto con que se cerrará 2009. Esta cifra, sin embargo, supera en más de 23.000 millones lo presupuestado hace un año por el Gobierno. Lo que ha ocurrido es que el Ejecutivo se ha gastado 32.000 millones más de lo que había aprobado el Congreso. En cuanto a los ingresos, Economía calcula que recaudará 121.360 millones, 40.000 millones menos que lo que había presupuestado. Para que estas cifras cuadren, los inspectores de Hacienda calculan que el Gobierno tendrá que subir los tributos en 15.000 millones.
¿Qué medidas fiscales han adoptado nuestros vecinos europeos ante la crisis?
Rebajas del IRPF
La mayoría de los países han optado por reducir la imposición directa sobre los ciudadanos (IRPF) para primar el consumo. Más que bajar tipos se han aumentado beneficios fiscales.
Reducción del IVA
Son pocos los estados miembros que han usado el IVA para reactivar la economía. Con carácter general el Reino Unido lo ha bajado y Finlandia y Francia sólo para algunos productos.
Impuesto de Sociedades
No se han adoptado medidas para reducir el impuesto que grava los beneficios empresariales, por considerar que no tendrían impacto en el corto plazo.
Tributos a la energía
Sólo Italia ha reducido el tipo al gas para uso industrial y ha aprobado beneficios fiscales a los operadores de transporte por carretera. El resto de países no han tocado estos impuestos.
Medidas sectoriales
La mayoría de las medidas puestas en marcha están enfocadas a sectores específicos. En muchos países son para la construcción y en otros para el turismo.
El Gobierno ultima los Presupuestos para 2010 -que llevará al Congreso antes de que acabe el mes de septiembre-, y la subida de impuestos será una de las medidas clave para poder cuadrar las cifras. La cuestión que todavía está en el aire es qué impuestos se subirán.
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, argumentó el pasado viernes, en el comienzo del curso político, que la presión fiscal en España es siete puntos inferior a la de la Unión Europea, es decir que los españoles pagamos menos impuestos que el resto de nuestros vecinos.
Y si bien estas cifras son ciertas en términos globales, la armonización fiscal de España con sus vecinos europeas varía mucho de unos impuestos a otros.
Si el Gobierno tuviera en cuenta la fiscalidad europea -como pareció argumentar Rodríguez Zapatero- para decidir qué impuestos sube y cuáles mantiene o incluso baja, la decisión sería fácil.
España tiene tipos más altos que la media europea en los impuestos que gravan las rentas personales (IRPF), las empresariales (Sociedades) e incluso las rentas del capital. Sin embargo, los tributos que se aplican al consumo y a la energía (IVA e impuestos especiales) son más bajos en nuestro país que en el resto de Europa.
Según un estudio de la Comisión Europea, que recoge el bufete «Equipo Económico» en su último informe fiscal, el tipo máximo del Impuesto sobre la Renta en España, el 43%, es el octavo más alto de la UE-27, y supera en más de cuatro puntos la media europea, que se sitúa en el 37,8%. El tipo máximo español es incluso superior a la media de la zona euro, el 42,1%.
Además, según recoge el citado informe, desde 1995 se ha producido una reducción progresiva de los tipos máximos del IRPF en los países europeos. España no ha sido ajena a este movimiento y desde 1995 el tipo máximo del tributo se ha reducido en 13 puntos, al pasar del 56% al 43% actual.
Una de las medidas que se ha puesto sobre la mesa, y que cuenta con el visto bueno del ala más a la izquierda del PSOE, consiste en crear un nuevo tramo en el Impuesto, con un tipo del 50%, para las rentas más altas, lo que supondría no solo ir en contra de las tendencias europeas, sino retroceder en diez años en las reformas fiscales aplicadas en España.
También las empresas españolas soportan mayor presión fiscal que la mayoría de las europeas. España tiene en 2009 un tipo general del Impuesto de Sociedades del 30%, el quinto más alto de la Unión, aunque existe un tipo reducido del 25% para las pequeñas empresas, las que facturan menos de ocho millones de euros, recuerda el informe de «Equipo Económico». El tipo medio con el que se gravan los beneficios empresariales en la UE-27 es el 23,5%, y la media de la zona euro se sitúa en el 25,9%.
En este caso, las cifras de la Comisión Europea también reflejan una tendencia a la reducción de tipos desde la segunda mitad de los noventa.
Por el contrario, existe una tendencia muy marcada al alza desde 2001 en la imposición sobre el consumo. El tipo medio que incluye el total de gravámenes (IVA e impuestos especiales) se elevó en 2007 al 22,2%. En España el tipo impositivo implícito sobre el consumo es del 15,9%, el segundo más bajo de toda la Unión Europea.
Por tanto, si la excusa o la referencia fuera acercarnos a la fiscalidad europea, el Gobierno tendría claro que lo que debería subir es el IVA o los impuestos sobre tabacos, alcoholes o energías, y de hecho esa es la apuesta de los expertos, pero es una medida impopular.
Rodríguez Zapatero argumenta para justificar la subida de impuestos que el año pasado bajó mucho la presión fiscal, pero no lo fue tanto porque bajaran los tributos, sino por que la crisis hundió la recaudación.
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