Obama junto a Bernanke después de su propuesta / Reuters
Solo frente al pánico financiero
“Quiero expresar mi gratitud al presidente Obama por la confianza que me ha demostrado con esta nominación y por su apoyo sin fisuras a una Reserva Federal fuerte e independiente”. Con estas palabras saludó ayer Ben Bernanke la confirmación de que seguirá al frente de la Reserva Federal.
Judío, trabajador infatigable y más en tiempos de crisis –va al despacho siete días a la semana-, Bernanke ha visto sus errores borrados o minimizados ante el peso de sus aciertos y su seriedad. Se le considera el mayor estudioso de la Gran Depresión desde Milton Friedman, al que enmendó la plana al advertir que es el pánico financiero de los bancos privados el que a menudo convierte pequeñas recesiones en grandes crisis. La evolución de esta crisis le ha dado la razón.
Judío, trabajador infatigable y más en tiempos de crisis –va al despacho siete días a la semana-, Bernanke ha visto sus errores borrados o minimizados ante el peso de sus aciertos y su seriedad. Se le considera el mayor estudioso de la Gran Depresión desde Milton Friedman, al que enmendó la plana al advertir que es el pánico financiero de los bancos privados el que a menudo convierte pequeñas recesiones en grandes crisis. La evolución de esta crisis le ha dado la razón.
Actualizado Miércoles, 26-08-09 a las 02:59
Barack Obama ha interrumpido hoy sus vacaciones para proponer a Ben Bernanke para un segundo mandato al frente de la Reserva Federal. Bernanke voló a Martha’s Vineyard para comparecer junto al comandante en jefe –ambos sin corbata, aunque muy serios-, agradecerle la confianza y prometer trabajar “al límite de sus posibilidades” si el Senado avala su continuidad. Que presumiblemente lo hará a pesar de las críticas.
Bernanke es uno de los pocos baluartes seguros frente a la crisis, en un momento en que los indicadores económicos siguen apuntando a la baja y lo único que crece es el déficit: ya es de 1,6 billones de dólares, un 11 por ciento del PIB, y se espera que “explote” hasta 9,05 billones de aquí al 2019.
Las malas lenguas decían que Obama eligió el día de ayer para confirmar su apuesta por Bernanke precisamente para distraer la atención de estas cifras. La contracción económica anunciada ayer es de un 2,8 por ciento para este año. La economía americana se ha contraído ya hasta un 3,9 por ciento desde el inicio de la recesión, en diciembre de 2007. Para el año que viene se espera que el PIB crezca un 2 por ciento –menos del 3,2 por ciento que se preveía en mayo-. Por lo que respecta al paro, si el febrero pasado se esperaba cerrar este año con un 8,1 por ciento, ahora ya se cuenta con rebasar el 10 por ciento en los próximos meses.
Resumiendo, que por mucho que el gobierno y las autoridades financieras se esfuercen en hacer calar el mensaje de que lo peor de la crisis ya ha quedado atrás, sus efectos se sienten aún y se seguirán sintiendo mucho tiempo. Esta es una de las razones que han pesado en la decisión de revalidar a Bernanke: el miedo a cambiar de caballo en mitad de una carrera que dista mucho de estar ganada.
Aunque muchos culpan al presidente de la Fed -que lo es desde 2006- de no haber previsto a tiempo esta crisis y no haber evitado catástrofes como la caída de Lehman Brothers, la mayoría asume que, una vez constatado el desastre, Bernanke ha hecho lo mejor que se podía hacer. Ha bajado los intereses casi a cero y ha hecho del banco central una máquina inagotable de inyectar dinero en el sistema, engordando el balance de la Fed por billones.
«Creatividad, temperamento y coraje»Obama se ha deshecho en elogios de la “creatividad, el temperamento y el coraje” con que Bernanke ha hecho frente a la peor crisis desde la Gran Depresión. Lo que Obama no mencionó es que la decisión más difícil de Bernanke es la que está aún por tomar: determinar el mejor momento para volver a subir los tipos de interés y dejar de priorizar la reactivación económica a cualquier precio para empezar a prevenir la inflación. Si esta decisión se toma prematuramente puede frustrar la incipiente recuperación. Si se toma demasiado tarde, la exuberancia puede caer fuera de control.
En parte a Bernanke se le renueva para que cargue ese riesgo sobre sus espaldas y no sobre las de ningún miembro del núcleo duro de Obama. Bernanke fue nominado por el presidente Bush, lo cual favorece que los republicanos apoyen su renovación...y que los americanos se acuerden de con quién “empezó” esta crisis.



