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Actualizado Lunes, 24-08-09 a las 17:22
Uno de los 'líderes' de aquel Milán de Arrigo Sacchi que encandiló al mundo fue Gullit. El holandés era un portento físico. Sin una técnica exquisita, Maradona lo definió como “un toro” y aseguró que “era más bruto que técnico”, poseía bastante habilidad con el balón y unas cualidades admirables -como se puede comprobar repasando algunos de sus mejores goles-.
Ruud Gullit nació en Amsterdam, el 1 de septiembre de 1962. Hijo de inmigrantes surinameses, comenzó su carrera futbolística en 1979, en el HFC Haarlem, un modesto equipo holandés. En 1982 dio el salto a un club de más entidad como el Feyenoord, con el que ganaría una Liga y una Copa. Su evolución como jugador fue en paralelo a su progresión en el terreno de juego, ya que jugó de central, de mediocentro y finalmente de delantero.
En 1985 fichó por el PSV Eindhoven, conjunto en el que permaneció dos temporadas y donde marcó 46 goles. Además de lograr dos Ligas holandesas, su paso por este equipo supuso el descubrimiento para muchos de un jugador de unas características más que prometedoras. De ahí que el Milán de Berlusconi se fijara en él y pagara unos seis millones de euros (un récord en aquella época).
En el AC Milan comenzó una época dorada para 'El Tulipán Negro'. En 1987 fue merecedor del Balón de Oro -también fue finalista el año siguiente-, y del Premio World Soccer, galardón que volvería a conseguir en el 88. Pero lo más importante para él fue el comienzo de una etapa espléndida con el conjunto 'rossonero'. Junto a jugadores de la talla de Van Basten, Baresi, Maldini o Rijkaard, y dirigidos por Arrigo Sacchi, practicaron un fútbol que enamoró al mundo.
Pero además de practicar un fútbol espectacular, aquel Milán del que formó parte Gullit ganó tres Scudettos (87-88, 91-92, 92-93), una Copa de Italia (1994), dos Copas de Europa (1989 y 1990), así como las Supercopas Europeas y las Copas Intercontinentales de 1989 y 1990.
A nivel de selección, su éxito más sonado fue la única Eurocopa que posee Holanda, conquistada en Alemania en 1988. Junto a dos jugadores con los que compartía equipo, Marco van Basten y Frank Rijkaard, Gullit fue participe del resurgir de la 'Naranja Mecánica'. En aquellos años, 'La Orange' jugó un fútbol grandioso, que a muchos les recordó la época de Neeskens y Cruyff. Gullit jugó 66 partidos con Holanda y marcó 17 goles. Además, participó en el Mundial de Italia'90, donde su selección fue apeada en octavos de final por Alemania Federal.
El 'diabolo razta', como lo conocían en Italia, finalizó su etapa en el Milán en 1994. Después jugó un par de temporadas en la Sampdoria (93-95), y acabó su carrera futbolística en el Chelsea, donde llegó a ejercer como entrenador-jugador. Además fue técnico del Feyenoord, del Newcastle y, recientemente, de Los Ángeles Galaxy de David Beckham. También sonó su nombre para ocupar el banquillo holandés.
Fuera de los terrenos de juego, Gullit destacó en su lucha contra el aparheid y su apoyo a Nelson Mandela. De hecho, se acordó del preso político sudafricano al ganar el Balón de Oro. Cuando Mandela quedó libre le agradeció a Gullit su apoyo: "Ruud, tengo muchos amigos ahora. Cuando estaba en la cárcel, tú eras uno de los pocos que tenía".
Con su larga melena rastafari y un bigote que le otorgaba ese aspecto tan característico, Ruud Gullit trotó por los campos de fútbol de medio mundo dejando retazos de calidad y sobre todo un gran derroche físico. Así fue como marcó 236 goles en los 618 partidos que disputó. Y así fue como pasó a ser uno de los mejores jugadores de finales de los 80 y principios de los 90.
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