
Nuria Fernández logró ayer una meritoria cuarta plaza en 1.500 | EFE
José Luis de Carlos, director general de la Real Federación Española de Atletismo (RFEA) y jefe del equipo nacional en los Mundiales de Berlín´09, intentó el domingo apaciguar los ánimos tras el mal papel del equipo español en la competición: «Sinceramente, no creo que podamos decir que haya sido una actuación negativa. No ha sido todo lo buena que podíamos esperar, pero ha sido satisfactorio».
Medias tintas para luego acudir al típico «la culpa al «empedrao»: «Hemos sobrepasado a países como Francia e Italia, que son de nuestro nivel e incluso superior. A lo mejor no es lo que hubiéramos querido, pero tenemos atletas también lesionados», dijo.
Palabras templadas para intentar tapar el monumental enfado que demostró, sólo tres días antes, el jueves, su jefe, el presidente de la Federación, José María Odriozola: «La actuación de los atletas está siendo peor de lo previsto. Ha habido gente muy por debajo de su nivel».
El máximo mandatario no dudó en asegurar que deben «seguir trabajando» y se pondrá desde hoy mismo a analizar lo sucedido en este Mundial: «Voy a evaluar a fondo lo que ha sido esto. Puede que me replantee las salidas y apostaré por la gente que se merece las convocatorias».
Palabras aparte, lo cierto es que la actuación española ha sido decepcionante. Basta con tirar de números, de esa fría estadística que tan claro pone todo: una medalla de oro y una de bronce supone el segundo peor resultado de España en Mundiales desde Stuttgart 1993.
Sólo peor en 2005
Sólo en Helsinki 2005 se hizo un papel peor, con dos medallas, una plata y un bronce, mientras que en el resto, siete citas en total, se superó siempre la «pareja» de medallas, salvo en Gotemburgo´95, donde se ganó un oro y una plata.
El mejor resultado de España en un Mundial se registró en 1993, en la ciudad alemana, con cinco medallas, dos de ellas de oro, una plata y dos bronces. Después llegó Atenas´97, con otros cinco metales (un oro, tres platas y un bronce) y el idealizado medallero de Sevilla´99, con dos oros, una plata y un bronce.
Para la recién cerrada cita de Berlín, las posibilidades reales que se manejaban eran lograr en torno a las cinco medallas, sin hablar de escalafón pues en una final convergen demasiados factores como para apostar claramente por el oro en ninguna de ellas.
Se especulaba como prácticamente seguras una o dos en marcha, otra en altura femenina, otra en 1.500 (ya fuera masculino o femenino, sin descartar en ambas disciplinas), y la que nunca falla, y no lo hizo, la de Marta Domínguez.
Además, se contaba con varias «segundas posibilidades», en las que se apostaba por entrar en las finales sin descartar un posible metal si la cosa venía de cara. Eran los casos, por ejemplo, del disco, el peso, los 800 femeninos, las vallas masculinas, 5.000 y 3.000 obstáculos masculino.
El resultado ha estado muy por debajo de lo esperado. De las «medallas» cayó la de Marta y la de marcha, pero con quien menos se contaba, el bronce de García Bragado. Del resto sólo se salva Ruth Beitia, con un meritorio quinto puesto en altura, y Natalia Rodríguez, que perdió el metal en 1.500 por culpa de los nervios, de la precipitación. También hizo buen papel Nuria Fernández, cuarta en la misma prueba.
Ridículo en 1.500
Lo de los 1.500 masculinos, mejor ni tocarlo: todos contra Reyes Estévez y al final, ridículo general. Y la marcha ha sido, sin duda, la mayor decepción, donde ni Paquillo ni María Vasco pudieron ni siquiera terminar. De los «finalistas», más de lo mismo: sólo Mayte Martínez en 800 (séptima), Eliseo Martín en 3.000 obstáculos (noveno) y Jesús España en 5.000 (décimo). El resto, desbandada y decepción general.




