Mientras una flotilla de 17 pateras desembarcaba a 119 inmigrantes ilegales en Almería, otras dos embarcaciones lo hacían ayer, de forma más discreta, en Cabo Roig (Orihuela), en la costa sur de Alicante.
Tan discreta que sus ocupantes lograron abandonar la barca por su propio pie y sólo unas horas después fueron detenidos once de ellos por la Guardia Civil. Otros cuatro o cinco «sin papeles», probablemente procedentes de Argelia, habrían logrado burlar su vigilancia. Todo ello, a pesar de que efectivos de la Guardia Civil, Salvamento Marítimo y la Generalitat patrullaron la costa durante toda la noche, tras ser alertados por el Ministerio de Defensa.
Según fuentes consultadas por ABC, un avión de nacionalidad portuguesa que sobrevolaba la zona avistó las dos embarcaciones y comunicó los hechos a la Armada.
La subdelegada del Gobierno, Encarna Llinares, confirmó ayer la detención de los once detenidos, que según sus declaraciones se encuentran en buen estado de salud y serán puestos a disposición judicial para proceder a su repatriación.
Llinares recordó que el Gobierno ha invertido 8,3 millones de euros para instalar en Alicante cuatro radares fijos del Sistema Integral de Vigilancia Exterior (SIVE). La subdelegada afirmó que su despliegue está «muy avanzado» y quedará operativo «antes de final de año». De lo que se deduce que se puede producir un nuevo retraso, ya que fuentes del Ministerio de Interior aseguraron a ABC este verano que los radares estarían operativos en septiembre.
Por su parte, el conseller Rafael Blasco volvió a denunciar el «pasotismo» del Gobierno de Zapatero con el drama de la inmigración irregular. Desde 2007, han arribado 22 pateras a la Comunidad con 271 «sin papeles» a bordo.


