Publicado Sábado, 22-08-09 a las 04:03
El pasado domingo, un grupo de españoles de vacaciones en Burkina Faso deberíamos haber vuelto a España, con billetes de la compañía Royal Air Maroc. Debido a una huelga de pilotos de dicha compañía, ésta nos realojó en un hotel a la espera de la posibilidad de nuestros vuelos. Cuando el miércoles, finalmente, pudimos partir hacia Casablanca para tomar allí nuestras conexiones a Madrid o Barcelona, la compañía nos trasladó de madrugada a una supuesta «sala de tránsito», donde debíamos, supuestamente, «dormir» y pasar las horas hasta nuestro embarque a última hora de la tarde, sin concedernos el derecho al descanso en un hotel.
Dicha sala era un lugar donde la gente se apiñaba en algunos sofás y la mayoría en el suelo, incluyendo una sala de juegos infantiles, en la que había personas durmiendo debajo de un futbolín. Allí nos mantuvieron encerrados con llave bajo custodia de la Policía marroquí, como si fuéramos delincuentes o animales, sin agua y con mucho calor durante varias horas, y sin que la Policía nos permitiera ni siquiera abrir la puerta para que entrara el aire. Incluso al protestar muchos de los viajeros, alguno resultó agredido.
Nos pusimos en contacto con el Consulado español, con el que también se negó a hablar la Policía. Finalmente, pudimos escaparnos y salir de allí con viajeros que se dirigían a otros vuelos y tomar un avión hacia Barcelona, incluso los pasajeros que íbamos a Madrid, ya que no sabíamos, en caso de esperar a nuestro vuelo, cuándo podríamos salir de allí. Comprendemos que las huelgas afectan a todas las compañías, lo que no es tolerable es el trato como a delincuentes o animales que se nos dio, tanto por parte de la compañía Royal Air Maroc, como por parte de la Policía marroquí. La única intención de esta carta es indicar a posibles usuarios de esta compañía aérea de los problemas que pueden encontrarse al utilizar sus «servicios».
Carmen de la Morena Criado
Madrid

