El paciente trasplantado permanece ingresado en la UCI de la Fe, donde evoluciona favorablemente

El supermercado en el que trabajaba el donante permanecía, ayer, cerrado por defunción | EDUARDO MANZANA
Tenían el mismo grupo sanguíneo, igual color de piel y unos años menos. Lars Goethals, el hombre de 35 años que falleció el lunes como consecuencia de un accidente de trafico que había sufrido el viernes anterior, ha abierto una nueva página en la historia de la medicina al convertirse en el primer donante de rostro en España. El joven residía con su mujer e hija en Villar del Arzobispo (Valencia), donde sus vecinos lo recuerdan como una persona «sencilla y buena».
Mientras, el silencio en torno al estado del primer paciente trasplantado de cara de España, ingresado en el hospital La Fe de Valencia, se romperá hoy con una rueda de prensa en la que el doctor Cavadas explicará los detalles de la delicada intervención quirúrgica. Hasta el momento, la única información oficial sobre su estado de salud ha sido facilitada por el consejero de Sanidad, Manuel Cervera, quien apunta que el paciente «evoluciona favorablemente». Los especialistas se muestran cautos ante este hito de la medicina española que no hubiera sido posible sin la generosidad de un ciudadano belga.
Todo comenzó el martes, a las 16 horas, cuando el equipo médico, encabezado por el doctor Cavadas, empezó el complejo proceso de retirar la cara del donante. El receptor, un hombre de 43 años con el rostro desfigurado, procedente de Canarias, aguardaba sedado en el centro sanitario valenciano preparado para la operación.
Un chico «amable y activo»
Lars resultó herido de gravedad después de sufrir un accidente de tráfico en la avenida del Agricultor de dicha localidad. El joven, que ingresó con un traumatismo craneoencefálico, permanecía hospitalizado en la cama número 13 de Reanimación de la Fe, donde se le mantenía en estado de muerte cerebral. Todo estaba pendiente de un trámite: que la familia del donante autorizara la extracción. Ahora, la cara del joven ha permitido dar un rostro humano a una persona que no lo tenía.
En Villar del Arzobispo aún siguen conmocionados por la muerte del joven. El hombre, que regentaba un supermercado de la cadena SUMA, era muy conocido por los vecinos por el buen trato y la amabilidad que demostró durante los más de cinco años que residió en el municipio valenciano.
Tras contraer matrimonio con una chica de Villar, el donante tuvo una hija, ahora «de un año de edad», relató una vecina.
La vida de Lars transcurría en el supermercado, donde «pasaba muchas horas al día y atendía a todos siempre con amabilidad», asegura un hombre del pueblo. La apertura de un gran comercio a metros escasos de su tienda hizo que el negocio en el que trabajaba se resintiera por «la dura competencia» y, de hecho, estaba ahora mismo en busca de un traspaso en internet. Según el propietario de un bar de la zona, el joven llevaba «una vida saludable, era muy activo y deportista».
«Corría que se las pelaba»
Su pasión por el ciclismo le hizo unirse a la peña UC Villar, en la que destacó «como uno de sus mejores integrantes. El chico corría que se las pelaba y siempre practicaba mucho deporte». Ayer, el foro de la página web de la peña aparecía con un lazo negro.
Varios de sus componentes, los mismos que compartían kilómetros sobre la bici con Lars, intentaban montar un homenaje a su compañero, que próximamente iba a volver a su país y había decidido salir con ellos en los próximos días en la que iba a ser su última carrera en España. Si algo le caracterizaba era que luchaba hasta el final y nunca se dejaba vencer. En una marcha ciclista por Higueruelas, el belga de 35 años sufrió una fuerte caída en las sendas de un pinar. Lejos de amedrentarse, Lars terminó la prueba de forma satisfactoria, con el cuerpo magullado. Su último comentario en el blog data del 6 de agosto.
Hace escasas semanas el joven, que también era profesor de inglés, participó en las fiestas de un pueblo en el que «se había adaptado perfectamente», comenta otro habitante de Villar del Arzobispo. Además, era habitual verle «paseando por el centro de Villar con su hija».
A las tres de la tarde de ayer, un bando oficial agradeció en nombre de la familia del fallecido «las condolencias de todos los vecinos». El entierro se produjo ayer en un cementerio de Valencia a hora no especificada por expreso deseo de sus parientes más cercanos.



