Actualizado Sábado, 22-08-09 a las 06:39
Un tirón de orejas diplomático, aunque limitado, es lo que se propone propinar el Gobierno británico por el triunfal recibimiento dado en Trípoli a Abdul Baset Ali al-Megrahi tras ser puesto en libertad por las autoridades escocesas por consideraciones humanitarias. Al-Megrahi, enfermo terminal de cáncer, fue recibido el jueves por la noche como un héroe a pesar de haber sido condenado por el atentado de Lockerbie, en el que murieron 270 personas, y en contra de la petición expresa de Londres y Washington de que su regreso a Libia se mantuviera en un “bajo perfil”.
Los vítores de la muchedumbre orquestados por el régimen de Muamar Gaddafi hicieron sonrojar de rabia al Gobierno británico y dolieron singularmente a los familiares de las víctimas, ya enojados con la liberación del ex espía libio tras cumplir sólo ocho años de su cadena perpetua.
Como castigo al país africano, ha sido aplazada la visita oficial que iba a realizar allí a comienzos de septiembre el Duque de York, en lo que constituía la primera visita real británica a Libia en varios decenios. El hijo de Isabel II ya ha estado dos veces en Libia recientemente, pero en visita privada para promover acuerdos comerciales y energéticos.
Precisamente el interés en potenciar estos acuerdos habría aconsejado atender la petición de excarlación de Al-Megrahi, decisión tomada por las autoridades de Escocia, con competencias transferidas en esta materia, pero con la que en el fondo Londres también estaría de acuerdo, según señalan la mayoría de los observadores.
«Profundamente penoso»El ministro de Exteriores británico, David Miliband, ha negado cualquier interés oscuro por parte de su Gobierno, y censuró la actitud seguida por el régimen libio. “Obviamente el espectáculo de ver aun asesino en masa siendo recibido como un héroe es algo profundamente penoso, sobre todo para las 270 familias que cada día lloran la pérdida de sus seres queridos producida hace 21 años”, indicó Miliband.
Según el ministro, “es muy importante que Libia sepa, como ciertamente le hemos dicho, que el modo como gestione este asunto los días que siguen a la llegada de Al-Megrahi será algo muy significativo para su reingreso en la comunidad de las naciones civilizadas”.
Gaddafi hace oídos sordosMiliband hacía con ello referencia a la carta escrita a Gaddafi por el primer minisitro británico momentos antes de la liberación del único condenado por el atentado de Lockerbie. Brown pedía a Trípoli que actuara “con sensibilidad”. Pero Gaddafi desoyó la petición, también expresada por el presidente estadounidense, Barack Obama, y envió a su propio hijo a recibir al aeropuerto al ex agente de los servicios secretos, que fue aclamado por una multitud, entre la que se observaron algunas banderas escocesas.
Después de que Obama calificara de “equivocada” la decisión tomada por Escocia de ex carcelar a Al-Megrahi, el jefe del Gobierno autonómico escocés, Alex Salmond, reclamó la soberanía de su Ejecutivo y consideró que la triunfal llegada del ex preso no era “la más sabia” manera de corresponder al gesto humanitario reali


