Viernes, 21-08-09
CUALQUIER estudiante de bachillerato catalán medianamente preparado sabe que, desde finales del XIX, existe una evidente relación entre el nacionalismo catalán y la biblioteca. Entre el nacionalismo catalán y el libro. Para los inventores de la nación catalana (situemos el evento a mediados del XIX por obra y gracia de la Renaixença), para aquella legión de renaixentistes que buscaron o imaginaron los rasgos de una identidad nacional catalana distinta y diferenciada, el libro devino un elemento fundamental de difusión y propaganda. La Renaixença ligó patria, lengua y libro. Y no es por casualidad, por ejemplo, que los primeros Jocs Florals de 1859 se convocasen bajo el lema de Patria, Fides, Amor.
Gracias a los trabajos de Benedict Anderson, conocemos el papel que tiene la edición de libros en la creación y consolidación del sentimiento de pertenencia identitaria a una comunidad imaginada delimitada por la frontera de la lengua. En definitiva, para el nacionalismo catalán, el libro, con el pretexto de la normalización y la recuperación nacionales, es un instrumento indispensable para educar o reeducar a los catalanes en la línea de la dicha construcción o reconstrucción nacional de Cataluña. De ahí que, históricamente hablando, el mercado editorial frecuente los libros de contenido patriótico.
Las cosas, hoy, están cambiando. La edición de textos patrióticos en lengua catalana -con la excepción de algún político que escribe para no ser leído- va a la baja. Si ustedes visitan las nuevas bibliotecas que proliferan en las ciudades catalanas, encontraran unas instalaciones modernas en las que el libro ocupa un lugar secundario. Como indica una revista del Ayuntamiento de Barcelona, las bibliotecas brindan una amplia oferta «de espacios multimedia que ponen al alcance de los ciudadanos el acceso a la información digital y a las nuevas tecnologías multimedia». Y lo que también encontrarán en las bibliotecas son cursillos de alfabetización informática, de ofimática básica, de Internet básico, de Internet temático, de iniciación a la fotografía digital, de SIMS 2 con Marinva (?), de juegos con ordenador, de retoque de imágenes con photoshop, de edición de música digital, de creación de páginas web, de cómic o ilustración digital, de corto de ficción.
En 1886, Valentí Almirall (uno de los padres del catalanismo) dedicó su libro «Lo catalanisme» a la juventud para combatir el «amodorramiento que se ha apoderado de la gente de nuestra tierra». Si el prohombre catalanista resucitara, si visitará una biblioteca, vería que la juventud ya no se reeduca con textos patrióticos, sino que se divierte con el ordenador, el photoshop, el cómic o la Marinva sea lo que sea. Si Valentí Almirall preguntara a la bibliotecaria dónde está su «Lo catalanisme» que buscaba la regeneración moral e intelectual de Cataluña, recibiría la siguiente respuesta: «en el almacén, por falta de espacio y lectores». Y el caso es que la mayoría de políticos catalanes se empeñan en seguir la prédica de Valentí Almirall en lugar de hacer un cursillo de photoshop. O de Marinva.
Miquel
Porta Perales
EL OASIS CATALÁN


