La broma de Valenciano: «Un dirigente del PP ha cometido un grave delito sexual»
Elena Valenciano, secretaria de Política Internacional y Cooperación del PSOE
Actualizado Jueves, 20-08-09 a las 18:48
Son apenas unas líneas, pero la última apreciación anotada por Elena Valenciano, secretaria de Política Internacional y Cooperación del PSOE, en su blog da buena cuenta de la deriva en la que ha entrado la actualidad política este verano. La cacería en la Red prosigue por parte de dirigentes socialistas y, a rebufo de diputados como Herick Campos o José Antonio Pérez Tapias -que con sarcasmo «disfrazaron» al presidente valenciano Francisco Camps o «apadrinaron» a Mariano Rajoy-, Valenciano hace alarde de ironía en su artículo, titulado «Yo, denuncio». Reza lo siguiente:

Tengo la certeza de que un destacado dirigente nacional del PP ha cometido un grave delito sexual. No tengo pruebas, pero lo sé. Espero que el PP lo investigue... Y, si no es cierto lo que digo, que lo demuestre. ¿Qué pasaría si yo hiciera esta denuncia en público y en serio?».

Lo que podría ocurrir es que el dirigente del PP a quien achacase el delito interpusiera una querella por calumnias, injurias o intromisión en el honor. Porque éste es un claro ejemplo de que en política no todo debe valer, pero Valenciano, a la postre la ariete socialista que se ha quedado «de guardia» este mes de agosto para dar explicaciones sobre los asuntos de actualidad y las polémicas que atañan a decisiones del partido o el Gobierno, ha querido con este apunte responder a las acusaciones públicas realizadas por la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, acerca de que su partido tiene pruebas -y así lo ha denunciado en los tribunales- de que podrían haber sido espiados telefónicamente varios altos cargos «que no están en ningún sumario».

La «número dos» del PP ha dicho esta misma semana que el Gobierno, en vez de criticar que se haya hecho pública esta denuncia, debería investigar esos supuestos «pinchazos» ilegales, mientras uno tras otro, los dirigentes socialistas preguntados por este asunto han instado a la dirección de Génova a que «pruebe» ese espionaje ilícito «o rectifique». Por el momento, parece que ni uno hace lo uno, ni el otro lo otro. Así que la crispación, definitivamente y pese a la etapa de relajación veraniega, se ha instalado en la escena política y se representará -todo apunta- en Las Cortes cuando se reinstaure el periodo de sesiones.

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