Valoración:
Sábado, 15-08-09
ADEMÁS de lecturas frívolas y relajantes, agosto es un buen mes para las lecturas delirantes. Son igual de divertidas y yo les recomiendo una imprescindible en ese género, publicada en el último número de la revista Foreign Policy, tanto en su edición americana como en la española, con el añadido en esta última de que el artículo objeto de mi recomendación ocupa la portada y en la americana se oculta al menos en páginas interiores. Se llama «La muerte del macho», su autor se llama Reihan Salam y el contenido demuestra una vez más que hoy en día la mayor producción de tonterías intelectuales se concentra en el área del feminismo y del machismo o de la masculinidad y la feminidad. Porque la corrección política las protege, mejor dicho, las blinda, de cualquier crítica o rechazo, incluso cuando la revista y los editores son tan serios como los de Foreign Policy.
Cuesta hacer un listado de los delirios del citado artículo, tal es el grado de estupidez que alcanza cada uno de ellos. Pero le otorgo el honor de encabezarlo a lo de la burbuja inmobiliaria y la teoría de que tal burbuja constituye el más reciente de una larga cadena de esfuerzos para apuntalar al macho. Los responsables no cortaron la burbuja inmobiliaria, sentencia Salam, porque era una fuente de empleo masculino mejor pagado que el femenino. A lo que añade que el más poderoso de los movimientos protectores del macho fue el new deal, ideado para crear empleo para los hombres y dejar a las mujeres en casa. Tampoco está nada mal su desvarío sobre Rusia, Putin, la KGB y la yihad, todos ellos agrupados en un mismo fenómeno histórico consistente en la resistencia del macho a dejar el poder y en su abrazo del extremismo para desahogar su ira. Y ahí tienen a Putin, añade Salam, que ha ayudado sin cesar a esos hombres y ha convertido su nostalgia por el macho desaparecido de la era soviética en toda una ideología (sic).
Cuando Salam se mete a analista electoral, tampoco tiene precio. Resulta que la elección en Islandia de la primera lesbiana al frente de un Gobierno, Halla Tomasdottir, es una prueba de la muerte del macho, lo mismo que la elección de la presidenta de Lituania, Dalia Grybauskaite. Dejo para ustedes lo de China y la rivalidad del pene, que no hay que perdérselo, y les cuento el final del delirio, el de las previsiones. Salam coge el relevo de los grandes intelectuales de la historia y ahí lo tienen, sustituyendo la lucha de clases de Marx o el choque de civilizaciones de Huntington por el conflicto entre sexos. No tenemos precedentes para un mundo tras la muerte del macho, afirma, pero la transición será dolorosa, desigual, y tal vez muy violenta (sic) ¡Dios Mío, qué miedo! Y el mundo sin haberse preparado aún para tal estallido de violencia entre machos y hembras.
Por si faltaba algo, la revista remata las alucinaciones de Salam con unas ilustraciones dignas del nivel intelectual del análisis, con el macho representado a través de la imagen de un puro. Que fumar puros es cosa de hombres debe de ser uno de los prejuicios machistas más pasados de moda. Algo así como conducir coches en Arabia Saudí, actividad muy masculina, propia y exclusiva del macho. Si hay edición árabe de la revista, supongo que se ilustrará la cosa con un hombre al volante y con un coche, que sería lo propio del macho.
Y todo esto porque una de las paradojas de nuestro tiempo es que la discriminación de las mujeres, que persiste incluso en Occidente, convive con una corrección política brutal en la que se pueden hacer, decir y escribir las mayores idioteces del mundo sobre el asunto y encima les dan la portada.
Nuevo Depósito AZUL 15. 3,25% TAE a 15 meses. iBanesto da más.
Valoración:

Enviar a:

¿qué es esto?


Más noticias sobre...