Las dudas sobre la colocación del nuevo radar de la AP-6 han abierto una brecha entre los que creen en el fin de estos aparatos es garantizar la seguridad y los que opinan que son un instrumento recaudatorio

EFE Un guardia civil detiene a un vehículo en un control en los alrededores de Madrid
Las cifras de los radares
505 Radares fijos instalados por la Dirección General de Tráfico en las carreteras españolas a los que se suman los 264 radares móviles de la campaña especial de velocidad de verano
360 Millones de euros que la DGT preveía recaudar en un 2008 a través de las multas a infractores captadas por los radares fijos instalados en las carreteras españolas
360 Millones de euros que la DGT preveía recaudar en un 2008 a través de las multas a infractores captadas por los radares fijos instalados en las carreteras españolas
600. Cantidad de la multa máxima fijada en la Ley de Seguridad Vial y el Reglamento General de la Circulación para los que rebasan los límites genéricos o específicos de una vía
6 Puntos como máximo y dos como mínimo se pierden por el incumplimiento de los límites de velocidad que está tipificado como infracción grave o muy grave
140. Según la DGT el número de vehículos detectados por radares a más de 140 kilómetros por hora se ha reducido del 6, 8 por ciento de 2005 al 0,8 por ciento en 2008
La entrada en funcionamiento el pasado lunes de un nuevo radar en la carretera de La Coruña, parece que, además de polémica, va a derivar en una recaudación segura. Además, el estreno de este nuevo dispositivo coincidió con el inicio de una campaña especial de control de la velocidad con 264 radares móviles lo que pone en las carreteras más de 700 puntos de control de velocidad.
La Dirección General de Tráfico considera que el tramo de la carretera de La Coruña en el que se ha instalado el nuevo radar es considerado como peligroso, mientras que desde las asociaciones de automovilistas denuncian que está ubicado en un lugar más bien seguro en el que apenas hay siniestros y que no aparece en los registros de puntos negros.
El radar de la discordia
El radar de la discordia se encuentra en el kilómetro 53 de la AP-6 donde existe un límite de 100 kilómetros por hora. Su objetivo, según la DGT, es reducir el exceso de velocidad y con ello el riesgo de que se produzcan accidentes en las inmediaciones del túnel.
Jorge Castellanos, miembro del RACE, no comparte la decisión de ubicación del sistema de control. «El túnel de Guadarrama es muy seguro, normalmente hay pocos accidentes», advierte. «La mayoría de los radares están colocados en autopistas y autovías mientras que el 80 por ciento de los accidentes se producen en carreteras secundarias», denuncia Castellanos.
«Desde el momento en el que se ponen este tipo de sistemas en autovías y autopistas el fin es más recaudatorio», sentencia al referirse al último de los 505 radares fijos instalados por Tráfico. Pese a estos datos, apunta que la misión de los radares es la de cumplir una «función educadora».
«Este tramo no aparece en el listado de puntos negros ni en los tramos de concentración de accidentes. Tráfico tendrá que justificar que se trata de un tramo peligroso», comenta el presidente de Automovilistas Europeos Asociados, Mario Arnaldo, que no encuentra explicación a la localización del control.
En este sentido, Arnaldo asegura que cuando el «límite no es creíble», los conductores no lo respetan. El presidente de AEA cree que en este caso se repetirá el patrón de comportamiento de los conductores ante otro radar, situado en el kilómetro 94 de la A-1, que establece un límite de velocidad «no creíble».
Por tramos
En cuanto al radar por tramos, el nuevo sistema que la DGT estudia implantar a partir de 2010 que calcula la velocidad media que alcanza el vehículo en un trayecto limitado y controlado por cámaras, las asociaciones de conductores no encuentran que dé más garantías.
Castellanos advierte de dos gandes desventajas de este sistema: por un lado «no asegura que no se cometan excesos de velocidad» y por otro que esta tecnología «es más complicado establecer en carreteras convencionales» las vías idóneas para establecer este tipo de control.



