Últimos días del «dos por uno»
Estrategias de venta como el dos por uno o el tres por dos se han convertido en una constante de nuestros días | VALERIO MERINO
Clarificar las recomendaciones de caducidad
Además de no comprar comida innecesaria, entender bien el etiquetado sobre la fecha de caducidad es otra vía para conseguir que no se desperdicien tantos alimentos. El Gobierno británico va a lanzar una campaña dirigida a explicar mejor las diferentes fechas que aparecen en los envases y empaquetados. La campaña pretende sobre todo distinguir entre «use by» (consumir para tal fecha), que marca el último momento en que un alimento debiera ser consumido porque a partir de entonces comienza a estropearse, de consumir «best before» (mejor antes), que tiene más que ver con la calidad que con la salud. Esta etiqueta indica que hasta esa fecha los productos ofrecen sus mejores propiedades, pero que pueden ser consumidos con posterioridad sin problemas (menos algunos productos como los huevos).
El compre uno y llévese otro gratis tiene fecha de caducidad en los supermercados británicos. El Gobierno de Gordon Brown calcula que esa estrategia comercial es la máxima responsable de que en el Reino Unido se tire a la basura casi un tercio de la comida que se compra.
En lugar del llévese dos y pague uno, los supermercados deberían ofrecer productos a mitad de precio (es una estrategia parecida, pero con ello no se fomenta comprar más de lo necesario) y ofrecer los productos en formatos de diferentes tamaños, de manera que las personas que viven solas (un tercio de los hogares del país) no tengan que tirar comida servida en cantidades propias de una familia. Así lo fija en un plan interdepartamental liderado por el Ministerio de Medio Ambiente y Alimentación.
Debate más que ético
La preocupación por el elevado porcentaje de alimentos no aprovechados no es sólo ética. Los datos de las organizaciones internacionales indican que, de acuerdo con los ritmos actuales de consumo, para 2050 habrá que haber aumentado un 70 por ciento la producción de alimentos con el fin de poder atender a la población mundial, que entonces probablemente llegará a los 9.000 millones de personas. Países con recursos alimenticios reducidos, como es el Reino Unido, según precisa el plan del Gobierno británico, estarán en condiciones de afrontar el reto si a lo largo de estos 40 años la compra de comida per cápita se ajusta a lo que verdaderamente se consume.
Horizonte 2015
Las autoridades del Reino Unido han amenazado con imponer una legislación al respecto si las cadenas de supermercados no se comprometen a tomar medidas por su cuenta para ayudar a alcanzar determinadas metas. Así, el objetivo más inmediato es que para 2015 el conjunto de los británicos ahorre 435 millones de euros al año reduciendo drásticamente la cantidad de comida que desperdician. Del total de 6,7 millones de toneladas de restos alimenticios que anualmente acaban en el cubo de la basura, 4,1 millones corresponden a alimentos que podrían haberse aprovechado si su venta y adquisición se hubieran gestionado de un modo más inteligente.
Según las estadísticas nacionales, cada hogar británico gasta de promedio al año 495 euros que podría ahorrarse, cantidad que se eleva a 720 euros en el caso de familias con niños. Las cifras y la voz de alerta han sido lanzadas por el organismo gubernamental que se ocupa de supervisar la generación de desperdicios, que también hace otras comparaciones gráficas: el total de desperdicios equivalen a 28 millones de carritos de la compra de un supermercado repletos de productos; cada persona desperdicia al año tanta comida como el peso de su cuerpo.
Implicar a todo el sector
La importancia de que las grandes superficies y cadenas de supermercados colaboren en no fomentar la compra de comida que no se va a utilizar y que finalmente acaba en la basura radica en el abrumador peso de esos agentes. Las tres compañías más grandes (Tesco, Sainsbury y Asda) controlan casi dos tercios del sector, frente a sólo un 2 por ciento que corresponde al pequeño comercio.
Por otra parte, los datos revelados muestran que España es el segundo país, junto con Francia y después de Holanda, que más alimentos exporta al Reino Unido, país que produce la mitad de lo que comen sus habitantes. España mejora aún posiciones en cuanto a los alimentos frescos que suministra a los supermercados británicos. Es el país que más fruta pone en las estanterías (12 por ciento, seguido del Reino Unido con el 10 por ciento) y el segundo en cuanto a verduras (15 por ciento, sólo superado por el Reino Unido, con el 53 por ciento).

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