
Publicado Miércoles, 12-08-09 a las 12:40
En el año 1998 Alcalá de Henares se convirtió en ciudad Patrimonio de la Humanidad. Quizás contribuyó a ello su casco histórico por el que pasearon los reyes de Castilla o los reyes Católicos, o quizás fuera su Universidad, creada en 1499 por el Cardenal Cisneros, que la convirtió en el enclave estudiantil más importante de la época.
Alcalá de Henares es una ciudad con una gran historia a sus espaldas. Una ciudad de renombre en la que nació Miguel de Cervantes, autor de «Don Quijote de La Mancha», en 1547.
A tan solo media hora de la capital de España, Alcalá de Henares alberga numerosos monumentos dignos de ser admirados. Destacan su Universidad, la Iglesia y el Museo del Convento de San Juan de la Penitencia, la Casa Natal de Cervantes, el Hospital de Antezana y el Monasterio de San Bernardo, entre otros muchos.
Una ruta tras la que descansar probrando la rica gastronomía de esta ciudad en la que prima la cocina castellano-manchega. Sopas de ajo, migas manchegas con chorizo o huevos fritos, y una variedad de platos preparados con verduras frescas de la vega del Henares, además de los más sabrosos asados de cordero y cabritillo.
Tras la comida, obligado es dar un paseo por su Calle Mayor, la vía porticada más larga de Europa y que durante la Edad Media era el eje de la judería, y recrearse por su amplia Plaza de Cervantes, escenario del mercado semanal, las corridas de toros, y todas las fiestas importantes de antaño. Cerca de ella se encuentra el Corral de Comedias más antiguo de Europa.
Aquellos que se acerquen hasta Alcalá de Henares, podrán disfrutar durante la tarde noche de los viernes y sábados, de una novedosa ruta turística. Doña Isabel de Alcalá, joven alcalaína del siglo XVII, embaucará a todos los visitantes con sus historias y leyendas, que van desde Francisco de Quevedo y su paso por la Universidad, hasta la boda de la Princesa de Éboli en la calle del Empecinado.



