Falsa alarma por la explosión del bidón de un horno
La explosión de un depósito de combustible producida en un horno situado en el polígono Son Castelló de Palma hizo saltar todas las alarmas y originó un amplio despliegue policial. Poco después, la Policía determinó que el suceso nada tenía que ver con la cadena de atentados de ETA en la isla.
La explosión se registró sobre las tres y media de la tarde en el Forn de Campos de la calle Gremi Fusters. Hasta allí se trasladaron un camión Bomberos de Palma y más de diez unidades de la Policía Nacional. Desde un primer momento la situación estuvo controlada hasta el punto de que no fue necesario que se realizara ningún desalojo. Las primeras investigaciones no dejaron ningún margen de duda sobre el origen del estallido: la explosión de un bidón de combustible que estaba próximo al horno, que resultó parcialmente afectado en el suceso.
Este caso es un botón de muestra de la situación de alerta que se registra en la isla desde el pasado el pasado día 30.
Ocho fueron las llamadas telefónicas que un miembro de ETA realizó para alertar de la colocación de las bombas que estallaron el pasado domingo en Mallorca. El aviso lo realizó una voz de varón distorsionada desde una cabina situada en una población cercana a Limoges (Francia). En cinco de las comunicaciones, el terrorista tuvo respuesta mientras que en las tres restantes nadie contestó al otro lado del hilo telefónico. Dos de estas últimas fueron realizadas a medios que habitualmente utiliza la banda para avisar de la colocación de bombas.
Fuentes de la lucha antiterrorista mantienen como hipótesis más sólida el que los terroristas abandonaran la isla una vez que dejaron programados los temporizadores de estos artefactos así como los de las bombas que acabaron con la vida de los dos guardias civiles y la que fue explosionada también el pasado día 30. De hecho, subrayan en este sentido que la banda dispone de temporizadores para programar bombas con un año de antelación.
A las tres explosiones confirmadas desde el primer momento en el restaurante La Rigoletta, en el bar Enco y en las galerías comerciales subterráneas de la Plaza Mayor, se sumó ayer la que explosionó sobre las 12.15 horas, en el bar Nica, situado en la avenida Comte de Sallent.
En la secuencia temporal de las explosiones, ésta fue la primera, ya que la de La Rigoletta tuvo lugar a las 14.20 horas, la del bar Enco a las 16.00 horas y la de las galerías subterráneas a las 18.10 horas. La explosión en el bar Nica se produjo en los aseos del establecimiento, al igual que ocurrió en los otros tres casos, si bien en esos momentos no había nadie en el interior del local, que permanecía cerrado desde el viernes. En un primer momento, los bomberos atribuyeron la explosión a una acumulación de gas metano, si bien el delegado del Gobierno en Baleares, Ramón Socías, declaró el mismo domingo por la tarde que no cabía descartar aún la posibilidad de que ETA hubiera colocado también un artefacto ese establecimiento.
Finalmente, la Policía Científica confirmó ayer al propietario del bar Nica que la explosión fue debida a la colocación de un artefacto en los aseos del sótano, espacio que quedó bastante afectado por la detonación. Precisamente, a lo largo de la mañana de fueron retirados los escombros y restos del artefacto para poder proceder a su análisis.
El propietario del Nica, Fructuoso Nieto, afirmó que los agentes descartan que se trate de un «suceso accidental» por acumulación de gas metano, como se creyó en un principio. «Me han dicho que sí es un artefacto», dijo Nieto a los periodistas congregados en la puerta del bar y a los que explicó que los policías le han comunicado que esta conclusión es «oficial». Sin embargo, el presidente del Gobierno balear, Francesc Antich, indicó que «oficialmente todavía no está confirmado que esta cuarta explosión» sea obra de ETA.
Las llamadas telefónicas que a partir de las once de la mañana del domingo realizó ETA al cuartel de bomberos de Santa Ponsa -en el municipio mallorquín de Calviá-, a la emisora de Radio-Taxi de San Sebastián (dos llamadas) y otras tantas al teléfono móvil de un funcionario de la Junta de Andalucía, advertían de que las bombas estallarían en la capital balear entre las 12.00 y las 18.00 horas. Sobre esta última llamada, la Policía ha abierto una investigación, ya que no había ocurrido hasta ahora un hecho de este tipo.
Medios de la lucha antiterrorista creen que los autores de los atentados de Calviá y de Palma de Mallorca contaban con una información previa bastante completa de sus posibles objetivos. Los investigadores valoran la posibilidad de que los autores materiales contasen con información realizada previamente por un grupo de «legales» (no fichados) instalados en la isla desde hace meses. La ubicación de los artefactos, perfectamente escondidos en dobles techos de los cuartos de baño, avalaría esta tesis.
Ayer en Palma de Mallorca se percibía una sensación de tranquilidad, con una discreta presencia policial en los puntos en donde estallaron los artefactos.



