Lunes, 10-08-09
ME irrita profundamente el machismo de Silvio Berlusconi, más que nada porque lo ejercita sin recato en sus decisiones políticas. Y no puedo evitar el desagrado hacia su vida privada de la que resulta difícil sustraerse porque él mismo se ocupa de mezclarla con su vida pública. Y me refiero a Villa Certosa, a Topolanek, a las jovencitas en sus rodillas, a las fiestas con menores.
Y, sin embargo, he aquí que los fustigadores de Berlusconi, quienes llevan semanas escandalizados por su modo de vida, son, somos, exactamente iguales que él. Y pienso sobre todo en esos medios de comunicación, incluidos los más respetables y prestigiosos, que han contratado, como antes lo hizo un empleado de Berlusconi, a la prostituta Patrizia D´Addario para que complete en sus páginas y en sus platós la segunda parte del trabajo realizado en la cama del presidente italiano. Contar lo grabado y espiado. A cambio de dinero para ella y más publicidad, más lectores y más espectadores para los medios de comunicación. Exactamente igual que las velinas de Villa Certosa y de la vida de Berlusconi.
Con una diferencia a favor de Berlusconi, debemos reconocer. Su ignorancia de que la espía fuera una prostituta, a tenor de lo revelado por las grabaciones. Lo cual demuestra que Silvio es mucho más tonto de lo que parece. Pero también que los numerosos medios que han contratado a esta prostituta sabiendo que lo es, que la han exhibido en sus páginas como Berlusconi lo hizo en sus mansiones, practican el mismo estilo de vida que el italiano.

