Agentes de Policía durante las investigaciones y rastreos posteriores a la segunda explosión | AP
Los expertos antiterroristas creen que los etarras colocaron los artefactos hace tiempo, aprovechando su desplazamiento a la isla para asesinar a los guardias civiles Carlos Sáenz de Tejada y Diego Salva, o incluso antes, ya que los temporizadores que utiliza la banda le permiten programarlos con meses de antelación, incluso un año antes.
Este tipo de dispositivos los ha utilizado tradicionalmente ETA en sus siniestras campañas de verano contra intereses turísticos, cuando ha colocado artefactos pequeños, que puede camuflar fácilmente en los falsos techos, como ocurrió ayer. Allí pueden permanecer ocultos durante meses. De esta manera, los cobardes de ETA arriesgan lo mínimo. Las tres bombas habían sido colocadas en lavabos de señoras, de lo que se desprende que pudo ser una mujer la que los depositó en última instancia.
Los expertos en la lucha antiterrorista no descartan, en este sentido, que los etarras, aprovechando el desplazamiento, pudieron colocar también en su día más artefactos en la misma isla, con el fin de que vayan haciendo explosión a lo largo del mes de agosto, ampliando así la onda expansiva de su propaganda miserable. Por lo visto hasta el momento, está claro que ETA se ha cebado este verano con Palma de Malorca. Sobre todo, por la masiva afluencia de turistas extranjeros, lo que contribuye a que sus atentados tengan una mayor repercusión internacional. Pero este tipo de campañas busca también dañar la economía de España para chantajear al Gobierno y forzarle a una negociación. Así lo reconoce la organización en numerosos documentos internos. De hecho, con motivo de campañas contra el turismo anteriores, ETA envió cartas a embajadas extranjeras en las que se recomendaba no incluiir a España como destino de vacaciones.
Confusas llamadas
Interior trabaja sobre las tres llamadas que realizó la banda. La primera la recibieron los bomberos de Calviá a las once de la mañana. Un hombre con la voz distorsionada que dijo hablar en nombre de ETA daba cuenta de la existencia de los artefactos, pero de manera rápida y nerviosa, sin repetir el mensaje. Este destacamento no los graba, por lo que el telefonista no pudo tomar nota. Media hora después, otra llamada desde Francia advertía de las bombas a Radio Taxi Guipúzcoa. Tampoco se grabó. La persona que la atendió escribió el nombre de un establecimiento que no existe y sólo parte del nombre de la segunda calle, que luego resultó ser la calle Joaquín Fuster, donde está el restaurante Enco. La tercera la recibió el móvil particular de un funcionario de la Junta de Andalucía.
Habitualmente ETA avisa a través de «Gara» o del servicio de emergencias de la DYA. Se da la circunstancia de que en el comunicado difundido ayer, la banda aseguraba que sí llamó al Servicio de Emergencias para anunciar la bomba contra la sede del PSE de Durango. Pero, añadía, «los policías de la sede del 112 cortaron ésta para que el militante de ETA llamara de nuevo y poder tener tiempo de detenerlo».





