José María Manzanares cita a su primer morlaco durante la última corrida de la feria de La Blanca celebrada en la plaza de toros de Vitoria | EFE
Feria de Vitoria
Se lidiaron toros de Victoriano del Río, el segundo con el hierro de Toros de Cortés, desiguales de presentación y juego. Los tres primeros, nobles. Y los otros, mansurrones, de poco juego.
Luis Francisco Esplá: estocada caída y tres descabellos (ovación); y pinchazo, estocada y cinco descabellos (ovación tras aviso).
Julián López "El Juli": estocada (oreja); y estocada (oreja). José María Manzanares: estocada (oreja); y, estocada (dos orejas). La plaza tuvo media entrada en tarde soleada.
Actualizado Lunes, 10-08-09 a las 01:16
Los diestros José María Manzanares, que cortó tres orejas, y Julián López "El Juli", que paseó dos, fueron los triunfadores del último festejo de la Virgen Blanca celebrado hoy en Vitoria. Triunfal cierreEsplá, que sustituía al convaleciente "Morante de la Puebla", fue homenajeado antes de romper el paseíllo con un Aurresku (danza de respeto) en su honor, al hacer hoy su último paseíllo en Vitoria, por encontrarse en temporada de adiós.
A su primero lo toreó variado de capote, a la verónica, en un galleo para poner en suerte en el caballo, y posterior quite por navarras. En banderillas anduvo fácil. Y ya con la muleta firmó una labor en la que dejó detalles sueltos de especial pinturería. El público le premió con una cariñosa ovación.
El cuarto, excesivamente gordo, apenas se movió. Lo intentó Esplá en un trasteo sin continuidad. La plaza volvió a ovacionarle como premio a su trayectoria.
"El Juli" hizo una completa faena a su primero, toro que respondió en la distancia corta aunque un punto rebrincado, y con el que el torero anduvo muy capaz. Inicio por estatuarios, tandas de muletazos por los dos pitones de buen trazo, oportunos adornos y remates y buena rúbrica con la espada. Cortó una oreja.
El quinto fue toro que se movió en los dos primero tercios, pero a menos en la muleta. Muy bien "El Juli" en el inicio de su labor en el centro del ruedo, pero poco a poco el animal fue perdiendo gas, aunque el torero no se resignó y en la distancia corta también dejó cosas notables. Mató a la primera, y paseó otro apéndice.
Manzanares realizó una vistosa faena al tercero de la tarde, con un toreo de mano baja y profundidad. Faena importante sobre ambas manos de mucho ritmo e intensidad. Sólo la mala colocación de la espada dejó en una oreja lo que debieron ser dos.
El que cerró plaza no se entregó en los primeros compases, y fue Manzanares el que consiguió ahormar la embestida para conseguir estimables muletazos por ambos pitones. Esta vez con la espada fue un cañón, y le premiaron con las dos orejas.

