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La condena y protesta de Gran Bretaña y Francia
El Gobierno británico ha condenado enérgicamente el proceso judicial abierto contra su empleado y contra las decenas de políticos moderados que le acompañan. Londres ya ha emitido una protesta oficial por la que insta Irán a que "aclare las circunstancias en las que se está desarrollando este proceso, para "decidir como responder a esta última afrenta", según una portavoz del Gobierno británico, acusado por las autoridades iraníes de alimentar los disturbios contra la reelección de Ahmadineyad.
Para la portavoz, el comportamiento iraní "es completamente inaceptable" y "contradice las repetidas garantías que ofrecieron altos funcionarios iraníes" sobre la situación del empleado de la Embajada británica, puesto inicialmente en libertad bajo fianza el pasado 19 de julio. "Deploramos estos juicios y estas confesiones, por llamarlas de alguna manera, obtenidas de prisioneros a los que se les ha negado sus derechos humanos más esenciales", ha criticado.
De igual modo, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, califica de "infundadas" las acusaciones que pesan sobre Reiss y ha exigido la liberación inmediata de la ciudadana francesa.
Actualizado Sábado, 08-08-09 a las 22:33
Irán apuntó hoy hacia Occidente en la segunda vista del juicio que se celebra contra más de un centenar de personas acusadas de instigar y participar en las protestas surgidas tras la polémica reelección del presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad.

Entre los acusados, se encontraba la ciudadana francesa Clotilde Reiss y el jefe de la División Política y de Seguridad de la Embajada británica en Teherán, Hosein Rasam, que han reconocido su implicación en los disturbios registrados en Irán tras las elecciones presidenciales del pasado 12 de junio y han pedido disculpas y clemencia por los "errores" cometidos en este sentido, según informa la agencia oficial de noticias iraní, IRNA.
Tanto Reiss como Rasam están acusados de los cargos de incitación al desorden público. Además, Reiss ha sido formalmente acusada de amenazar la seguridad nacional iraní, un delito que podría ser penado incluso con la muerte por ahorcamiento, mientras que Rasam ha sido acusado de espionaje.
Reiss ha reconocido que había estado presente durante un episodio de protestas en la ciudad iraní de donde impartía clases de francés, Isfahan. Posteriormente, Reiss ha reconocido haber entregado "un informe" sobre los disturbios a la Sección Cultural de la Embajada francesa en Teherán, dirigida por el secretario Nazak Ashfar, quien también está siendo juzgado por las autoridades.
Todos ellos forman parte de la segunda ronda de acusados que comparecen hoy ante los tribunales para declarar sobre su presunta implicación en la denominada por las autoridades como «Revolución de Terciopelo», el período de violencia abierto tras las polémicas elecciones presidenciales del pasado 12 de junio y que dejaron al menos 26 muertos tras enfrentamientos entre fuerzas de seguridad y las milicias prorrégimen Basij contra manifestantes antigubernamentales.
Entre ellos se encuentran por ejemplo el importante periodista Ahmad Zeydabadi y moderados de gran peso político, como Ali Tajernia, Hedayat Aghaie, Shahab Tabatabaie y Javad Emam, según la agencia de noticias semioficial Fars.
Campaña para alimentar las protestasRasam, según los medios oficiales, ha confesado haber formado parte de una campaña para alimentar las protestas, manteniendo contactos con la oposición al triunfador de las elecciones, el presidente Mahmud Ahmadineyad, sobre todo con su principal rival en los comicios, el candidato derrotado Mir Hosein Musavi, y a instancias del Gobierno británico, de acuerdo siempre con Fars.
"Intentaron desestabilizar el país apoyando a los reformistas, a quienes financiaron para provocar una brecha entre el pueblo y sus representante
"En el juicio, Rasam ha hablado sobre la clara interferencia de los diplomáticos británicos, y de sus contactos con los políticos moderados y con la sede de campaña de Musavi", según el medio. Rasam ha reconocido que recabó información sobre los disturbios y que fue posteriormente entregada a las autoridades estadounidenses correspondientes.
Los dos acusados han pedido perdón por los errores cometidos y han solicitado la clemencia del tribunal que les juzga "por las claras violaciones cometidas" en el transcurso del período de violencia.
Detalles de las acusaciones que apuntan a Reino UnidoSegún el texto, reproducido parcialmente por la agencia oficial de noticias local Irna, los encausados participaron "en actos criminales organizados y planeados" cuyo objetivo era alterar el orden público y la seguridad "con ayuda foránea. Esos estados extranjeros, "que de forma hipócrita defienden los derechos humanos, utilizan sus medios de comunicación para coordinar su diplomacia en contra de Irán". "Intentaron desestabilizar el país apoyando a los reformistas, a quienes financiaron para provocar una brecha entre el pueblo y sus representantes", continuaba el texto.
"Dieron formación a organizaciones no gubernamentales así como a periodistas y activistas de los derechos humanos para que infligieran daño a la imagen externa de Irán con páginas web" y otros instrumentos, proseguía. En este sentido, la Fiscalía señaló directamente al Reino Unido, país al que acusó de urdir la supuesta conjura con meses de antelación. "Mucho antes de las elecciones presidenciales del 12 de junio, la embajada del Reino Unido en Irán trató de aproximarse a ciertas figuras políticas en el interior de Irán para poder alcanzar sus objetivos", denunció el texto.
Esos estados extranjeros, "que de forma hipócrita defienden los derechos humanos, utilizan sus medios de comunicación para coordinar su diplomacia en contra de Irán". "Intentaron desestabilizar el país apoyando a los reformistas, a quienes financiaron para provocar una brecha entre el pueblo y sus representantes", continuaba el texto. "Dieron formación a organizaciones no gubernamentales así como a periodistas y activistas de los derechos humanos para que infligieran daño a la imagen externa de Irán con páginas web" y otros instrumentos, proseguía.
En este sentido, la Fiscalía señaló directamente al Reino Unido, país al que acusó de urdir la supuesta conjura con meses de antelación. "Mucho antes de las elecciones presidenciales del 12 de junio, la embajada del Reino Unido en Irán trató de aproximarse a ciertas figuras políticas en el interior de Irán para poder alcanzar sus objetivos", denunció el texto.
"La sección política recabó información sobre responsables iraníes, la Guardia Revolucionaria y las milicias Basij. Formó grupos de trabajo, y diplomáticos y empleados locales viajaron a las provincias. Igualmente los envió a las protestas", abundó la nota. "El objetivo era cambiar la opinión de la sociedad iraní, infiltrarse entre sus capas sociales y debilitar el gobierno para tratar de derrocarlo", apostilló.
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