FOTO: EFE
No cesa la purga reformista
Cumplido el trámite de la investidura, Irán vuelve a centrarse en el macro juicio que hoy volverá a sentar ante la Corte Revolucionaria a un centenar de acusados de tomar parte en los disturbios post electorales. Esa lista de detenidos, sin embargo, no para de crecer y las organizaciones humanitarias informan cada día de decenas de detenciones.
Sólo los nombres importantes trascienden a la opinión pública y el último de ellos es el de Mir Hamid Hassanzadeh, director de la página web reformista Qalamnews, principal órgano de información del líder de la revuelta verde, Mir Husein Musavi. La cadena PressTV informó de su detención en su oficina en la Agencia de Noticias de Estudiantes (ISNA), lo que supone un duro golpe para uno de los principales sistemas de movilización de las fuerzas opositoras.
Sólo los nombres importantes trascienden a la opinión pública y el último de ellos es el de Mir Hamid Hassanzadeh, director de la página web reformista Qalamnews, principal órgano de información del líder de la revuelta verde, Mir Husein Musavi. La cadena PressTV informó de su detención en su oficina en la Agencia de Noticias de Estudiantes (ISNA), lo que supone un duro golpe para uno de los principales sistemas de movilización de las fuerzas opositoras.
Actualizado Miércoles, 05-08-09 a las 19:36
Los dos iranes posteriores a las elecciones de 12 de junio volvieron a mostrar al mundo sus diferencias. Mientras en el interior del Parlamento los diputados y altos cargos del régimen fieles a Mahmoud Ahmadineyad, acompañados de una nutrida representación de diplomáticos destacados en Teherán, asistían a la ceremonia final de investidura presidencial del dirigente ultraconservador, en las calles miles de personas mostraban su rechazo al grito de “¡Muerte al dictador!” Los aledaños del Majlis, parlamento iraní, amanecieron tomados por “cinco efectivos de las fuerzas de seguridad”, según la cadena PressTV, y por paramilitares de las milicias islámicas del Basij que una vez más, como viene ocurriendo en la capital desde hace siete semanas, tuvieron que emplearse a fondo para disolver a quienes exigen la repetición de los comicios que consideran manipulados a favor de Ahmadineyad. Al menos diez manifestantes fueron detenidos, según las agencias.
"Yo, como presidente de la República Islámica de Irán, juro ante el sagrado Corán y la nación iraní y Dios para ser el guardián de la religión oficial, la República Islámica y la constitución", declaró de forma solemne Mahmoud Ahmadineyad. Frente a él, las butacas vacías de los diputados reformistas mostraban el descontento de este sector de la cámara con la reelección. Algunos no asistieron y otros dejaron la sala al inicio de la sesión como señal de protesta. En las primeras filas, al igual que el lunes en el acto de aprobación dirigido por el Líder Supremo, pesos pesados de estos treinta años de república islámica volvieron a fallar a su cita con el régimen. No estaba el ex presidente Mohamed Jatami, tampoco el también ex presidente Hashemi Rafsanyani, actual responsable máximo del Consejo de Discernimiento y de la Asamblea de Expertos, dos instituciones básicas en el funcionamiento de la república. Y, por supuesto, faltaron los dos candidatos reformistas derrotados en las urnas, Mir Husein Musavi y Mehdi Kerrubi, ex primer ministro y ex portavoz del Parlamento respectivamente, que se niegan a reconocer la actual presidencia y prometen desde sus plataformas seguir con su política frentista.
Esta nueva ausencia de pesos pesados del régimen supone todo un desafío al mismísimo Líder Supremo, Alí Jamenei, que aprobó la elección de un “honrado y trabajador” Ahmadineyad y ayer volvió a mostrar en público su respaldo al dirigente fundamentalista. La cúpula islámica está dividida y treinta años de hermetismo y solidez pasan estos días por sus momentos más complicados. Ahmadineyad y el portavoz de la cámara, Alí Lariyani, hicieron repetidos llamamientos a la “unidad nacional”, pero sus palabras parecen muy alejadas de la actual realidad en la república islámica.
“Resistencia” a Occidente
Los medios reformistas informaron de que sólo “trece de los setenta” representantes en la cámara asistieron a un acto marcado por las palabras de Ahmadineyad contra Occidente. Siguiendo la línea iniciada en sus primeros cuatro años el líder ultraconservador se dirigió a la nación para prometer “resistencia” ante los “poderes opresivos” y jurar su fidelidad a la “fe oficial, el sistema revolucionario y la Constitución”. Aunque aparentemente siempre se ha mostrado distante y ajeno a la oferta de diálogo lanzada por Barack Obama tras llegar a la Casa Blanca, que caduca oficialmente el mes próximo, el presidente iraní insistió en su disposición a “un diálogo constructivo”, sin entrar en más detalles.
Desde Occidente se reconoce al nuevo presidente iraní, pero países como Estados Unidos, Alemania o Francia han anunciado que no enviarán la tradicional carta de felicitación que se suele hacer llegar a los dirigentes en estos casos. Una tímida protesta por los graves sucesos ocurridos en Irán tras el pasado 12 de junio que, según las autoridades, han costado la vida a treinta personas y cuyos instigadores han sido las potencias occidentales. Mahmoud Ahmadineyad es consciente de la importancia geoestratégica de una república islámica y por ello no mostró su sorpresa por esta medida ya que “no estamos a la espera de ninguna felicitación. Estos países sólo admiten democracias que sirvan a sus intereses”.
Ni una palabra sobre el contencioso nuclear que tanto preocupa a la opinión pública internacional. Se trata de un tema zanjado para un Ahmadineyad que en su primer discurso post electoral aseguró que esta polémica forma “parte del pasado”, lo que supone que Irán seguirá adelante con su carrera atómica al mismo ritmo que los pasados años. Un programa con “fines pacíficos” según ha defendido siempre Teherán.
El Parlamento será escenario en las próximas dos semanas de la presentación de los diferentes ministros que proponga el Presidente y que tendrán que obtener el respaldo de la cámara. Una tarea nada sencilla por lo que medios conservadores como el diario Hamshari, han pedido la elección de políticos “eficientes, religiosos y prudentes”. Todo un reto para un dirigente en cuyo último gabinete se vio obligado a relevar a la mitad de sus piezas originales



