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Para buscar la liberación de las dos periodistas en Corea del Norte, Hillary Clinton propuso en un principio a Al Gore, fundador de Current TV, donde trabajan las reporteras, pero su marido Bill era el emisario preferido de los norcoreanos
Actualizado Jueves, 06-08-09 a las 12:15
La secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, ha declarado hoy desde Nairobi que el cambio en las relaciones entre Estados Unidos y Corea del Norte depende del país asiático y de que el régimen de Kim Jong-Il "ponga fin a sus provocaciones".
Es la última respuesta de Clinton a la liberación de dos periodistas estadounidenses por parte de Pyongyang, donde ayer aterrizó su marido, el ex presidente Bill, para negociar su salida de la cárcel en una visita relámpago de 20 horas que terminó esta mañana, cuando los tres -el ex presidente y las dos periodistas- se subieron a un avión rumbo a Los Ángeles.
En sus 20 horas en el aislado país asiático que el caudillo Kim Jong-Il dirige con mano de hierro, Clinton logró la liberación de sus compatriotas, abrió un canal diplomático con el régimen norcoreano y cenó con el "Querido líder" antes de partir a las 8.30 de la mañana (hora local) junto a las reporteras Laura Ling, de 32 años, y Euna Lee, de 36, en un jet privado hacia California con el beneplácito de Corea del Norte, que el pasado junio las senteció a 12 años de trabajos forzados por pisar ilegalmente suelo norcoreano.
Clinton tuvo que pedir perdón por las acciones de sus compatriotas al dictador Kim, según publica hoy la prensa de Pyongyang, y se espera que haga declaraciones cuando llegue a EE.UU.
Bill Clinton, de nuevo en la escena internacional
La misión del ex presidente a Corea del Norte ha sido la más visible de un político estadounidense en casi una década. Y ha llegado en un momento en que las relaciones entre ambos países atraviesan una situación especialmente difícil después de que Corea del Norte activara su segundo ensayo nuclear en mayo, acompañado del lanzamiento de una serie de misiles de corto alcance. Dos meses antes, el 17 de marzo, las dos periodistas americanas fueron detenidas cuando entraban al país por la frontera con China para hacer un reportaje sobre mujeres y tráfico de personas.
Pero es que además esta visita ha vuelto a colocar a Bill Clinton en los focos de la política internacional. Y todo en nombre del presidente que ganó a su mujer en las primarias demócratas, a la que después pidió ser secretaria de Estado "para restaurar la imagen de EE.UU. en el mundo".
Al Gore era la primera apuesta de Hillary
Hillary aceptó, y ha sido el rostro de Washington en los 27 países que ha visitado desde que tomó posesión de su cargo en enero. Esta vez ha sido su marido quien ha viajado a Corea del Norte. Pero ella ha estado muy involucrada en el caso. Según publica hoy "The New York Times", Hillary propuso enviar a Pyongyang a varias personalidades, entre ellas el ex vicepresidente con su marido, Al Gore, para presionar por la liberación de las dos mujeres antes de que Bill Clinton se convirtiera en el emisario preferido de los norcoreanos.
Así, hace 10 días Gore, co-fundador de Current TV, la compañía de San Francisco que emplea a Ling y Lee, llamó a Bill Clinton para que viajara a Corea. Y ahí escribió el poderoso matrimonio demócrata una nueva página en la historia de la diplomacia estadounidense, incluso en la era Obama: mientras ella se embarcaba en una gira por África, él resolvía una crisis al otro lado del mundo con uno de los regímenes más cerrados del planeta.
“He hablado con mi marido en el avión y todo ha ido bien. Estamos deseando que las reporteras se reúnan con sus familias”, ha afirmado hoy Hillary desde Kenia, prometiendo más declaraciones sobre este triunfo de su esposo frente al régimen que hace sólo dos semanas tildaba de "colegiala" a la secretaria de Estado tras los comentarios de ésta, en los que comparaba los ensayos nucleares norcoreanos con un adolescente que busca atención. "Hillary a veces parece una colegiala y otras una pensionista de compras", subrayó el canciller norcoreano sobre los "vulgares comentarios de una extraña mujer que no es ni inteligente ni diplomática".
Obviamente, este episodio no impidió que Hillary enviara a su marido a negociar la liberación de las dos periodistas en una iniciativa que se fraguó en secreto y llegó tras semanas de conversaciones entre EE.UU. y Corea del Norte a través de sus misiones ante la ONU.
Además de Gore, en la lista de posibles enviados especiales de Washington figuraba el gobernador de Nuevo México, Bill Richardson.
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