Bill Clinton y Kim Jong-Il posan hoy en Pyongyang / AFP
Actualizado Martes, 04-08-09 a las 20:14
En un histórico viaje sorpresa, el ex presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, se ha entrevistado hoy con el caudillo de Corea del Norte, Kim Jong-il, en medio de la mayor crisis entre los dos países de los últimos años. Tras su encuentro con el dictador, Clinton se reunió con las dos periodistas estadounidenses encarceladas, Laura Ling y Euna Lee, cuya liberación es el objetivo de su viaje.
Según una fuente del gobierno estadounidense entrevistada por la cadena ABC News, el encuentro fue "muy emocionante" y el ex presidente espera que las dos reporteras estén de vuelta en Estados Unidos "mañana mismo".
En principio, la misión de Clinton consistía en mediar con el régimen de Pyongyang para conseguir la liberación de Laura Ling y Euna Lee, dos periodistas americanas condenadas a 12 años de trabajos forzados por entrar ilegalmente en Corea del Norte. Pero a nadie se le escapa que la trascendental visita del ex inquilino de la Casa Blanca, y esposo de la actual secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, puede contribuir a desatascar el diálogo sobre el desarme nuclear de Corea del Norte.
De hecho, y según informó la agencia estatal de noticias KCNA, Bill Clinton transmitió “cortésmente” al “Querido Líder” Kim Jong-il un mensaje verbal del presidente Barack Obama, lo que indica que su visita puede servir para tender de nuevo los puentes rotos entre Washington y Pyongyang. “Hubo un amplio intercambio de puntos de vista durante la conversación”, aseguró el despacho de la KCNA.
Sin embargo, el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, negó que Clinton portara instrucciones del presidente estadounidense y declinó posicionarse sobre su viaje para “no interferir en el éxito de una misión exclusivamente privada que pretende asegurar la liberación de dos americanas”.
Horas antes, el ex presidente estadounidense había llegado a bordo de un “jet” privado con código secreto al aeropuerto Sunan de Pyongyang. Agasajado por una niña que le había entregado un ramo de flores, allí había sido recibido por el vicepresidente del Presidium de la Asamblea Popular Suprema, Yang Hyong-sop, y el viceministro de Asuntos Exteriores, Kim Kye-gwan, quien además encabeza la delegación norcoreana en las conversaciones a seis bandas de Pekín sobre su desarme nuclear.
Tanto este inusual recibimiento como el encuentro con Kim Jong-il han llevado a la mayoría de los analistas internacionales a trascender la versión oficial para resaltar la influencia de la “diplomacia de los ex presidentes” en las difíciles relaciones con Corea del Norte.
No en vano, y precisamente durante el mandato de Bill Clinton, el ex presidente Jimmy Carter ya se entrevistó en 1994 con el entonces presidente norcoreano y padre del actual caudillo, Kim Il-sung, en un encuentro que luego sirvió para desbloquear las negociaciones entre ambos países.
“Con el viaje de Clinton, Pyongyang buscará mejorar las relaciones con Washington o acabar con la actual tensión nuclear por las sanciones contra sus pruebas atómicas y lanzamientos de misiles”, explicó a France Presse Cheong Seong-chang, del Instituto de Estudios Coreanos Sejong. En este sentido, el experto aseguró que “la visita allanará el camino para las conversaciones bilaterales en una serie de asuntos, incluido el programa nuclear de Corea del Norte”.
El objetivo del régimen estalinista dirigido por Kim Jong-il, la última frontera que queda de la Guerra Fría, es normalizar sus relaciones con Estados Unidos, un país con el que técnicamente permanece en estado de conflicto porque sólo se firmó un armisticio, no un tratado de paz, para poner fin a la contienda civil que enfrentó al Norte comunista y al Sur capitalista entre 1950 y 1953.
En febrero de 2007, hubo un acuerdo en el marco de las conversaciones a seis bandas de Pekín para poner fin al programa nuclear de Corea del Norte a cambio de un millón de toneladas de petróleo, ayuda humanitaria y reconocimiento diplomático. Sin embargo, dicho acuerdo se encuentra estancado por la dificultad de EE.UU. para verificar el fin del programa atómico norcoreano y el endurecimiento del Gobierno conservador de Corea del Sur.
Para desbloquear la situación, el régimen de Kim Jong-il ha vuelto a hacer gala de su “diplomacia atómica” con una segunda prueba nuclear el pasado 25 de mayo y el lanzamiento de varios misiles, entre ellos uno de largo alcance. Al tiempo que Pyongyang anunciaba su retirada de las conversaciones a seis bandas de Pekín, que incluyen a las dos Coreas, EE.UU., China, Rusia y Japón, se mostraba dispuesto a un contacto directo con Washington.
Ahora habrá que esperar para ver no sólo si Clinton vuelve a casa con las dos periodistas detenidas, sino también si consigue volver a restablecer la comunicación entre Kim Jong-il y Obama.


