Valoración:
Viernes, 31-07-09
LOS atentados en Burgos y Palmanova contra miembros y familiares de la Guardia Civil con que ETA ha querido celebrar su 50 cumpleaños nos recuerdan que, pese a los golpes que ha recibido últimamente, la banda terrorista puede y quiere seguir matando. Pero su medio siglo de asesinar nos ha enseñado también cómo hay que tratarla. El único trato posible con ETA es aplicarle la ley prevista para los asesinos convictos, confesos e irrecuperables. Cualquier otro trato, desde negociar con ella a aplicarle medidas de gracia, lo aprovechará para reincidir en su conducta criminal. Incluso el gobierno Zapatero, con la manga muy ancha para todos los pecados capitales y veniales, ha tenido que reconocerlo y actuar en consecuencia.
De ahí que sorprenda la decisión contracorriente del juez Pedraz de autorizar cinco homenajes a quince presos de ETA, condenados por asesinatos más o menos múltiples. Tengo para mí que si en cualquier pueblo de España se organizase un homenaje a un asesino múltiple, el juez local lo prohibiría por la alarma social que iba a producir y la vejación consiguiente a los familiares de las víctimas. Pero para Santiago Pedraz, esos cinco homenajes a los quince etarras son perfectamente legales, primero, por estar amparados por el derecho constitucional de reunión y manifestación, y, segundo, porque de no estarlo, son las autoridades políticas, en este caso el gobierno vasco, quienes deberían prohibirlos.
O yo soy demasiado suspicaz o al magistrado de la Audiencia Nacional se le olvida la ley que prohíbe y castiga el enaltecimiento del terrorismo, vigente en nuestro país, a no ser que se considere que el País Vasco no forma parte de España. ¿Y qué mayor enaltecimiento del terrorismo que un acto de homenaje y recuerdo de los terroristas? ¿O es que se quiere desligar a los criminales de sus crímenes? Eso podría entenderse en los nacionalismos, siempre dispuestos a disculpar a sus cachorros, pero no en un encargado de velar por la justicia. La realidad es que toda exaltación de delincuentes, incluida la muestra emocionada de sus fotografías, lleva consigo la exaltación de su delito, se haga o no con palabras. Y si ese delito es el terrorismo homicida, está prohibido expresamente en nuestro país. Yo lo veo así y, por el recurso que presentó, la Fiscalía, también. El juez Pedraz lo veía de otra manera, y menos mal que la Audiencia Nacional ha prohibido in extremis los homenajes pendientes. Es la única consecuencia positiva de los últimos atentados. Pero el asunto queda sin dilucidar, y conviene aclararlo cuanto antes para que no vuelva a plantearse.
Porque aquí nos tienen, celebrando el 50 cumpleaños de ETA con bombas, heridos, muertos, y homenajes prohibidos a última hora a quienes las ponen. Nada de extraño que sigan poniéndolas.
Nuevo Depósito AZUL 15. 3,25% TAE a 15 meses. iBanesto da más.
Valoración:

Enviar a:

¿qué es esto?


Más noticias sobre...