Viernes, 31-07-09
Rechazada de forma contumaz por el Gobierno, la posibilidad de que España entre en un proceso deflacionario comienza -tras cinco meses con tasas negativas en el índice de precios- a tomar forma. La causa radica en la volatilidad de los precios de los hidrocarburos, pero también en la extrema debilidad de la demanda interna y externa y en el temor de los agentes económicos a gastar y comprometer su futuro. La deflación representa el peor escenario para la recuperación, que pasa necesariamente por una reactivación del consumo que los datos del IPC siguen retrasando para plantear un largo período de estancamiento y nulas expectativas. Para hacer frente a problemas de esta naturaleza se requiere liderazgo moral y social, espíritu de cambio, pasión por el riesgo e innovación, justo de lo que carece este Gobierno, que negó la crisis y ahora niega cualquier riesgo de deflación o de recesión larga. Los datos, incontestables, confirman una parálisis continuada en el consumo que impide el despegue económico.

