Ni están borrachos ni se han drogado ni sufren una enfermedad mental. Los asesinos de sus mujeres o ex mujeres son conscientes de sus crímenes, según un estudio de las sentencias dictadas en 2007 por asesinatos y homicidios encuadrados en violencia de género. Sólo el 14 por ciento de los agresores juzgados estaban bajo la influencia de alguna sustancia.
La media que cumplen en prisión estos individuos es de 14 años de cárcel y se les impone una responsabilidad civil media de 212.808 euros. Las 35 sentencias dictadas fueron condenatorias y en el 77 por ciento de los casos el agresor era el hombre. Se confirma que las víctimas mortales, cada vez más jóvenes ya que predomina la franja de entre 18 y 30 años, siguen sin denunciar pese a percibir una situación de riesgo. El estudio indica que en un 60 por ciento de los casos la relación de convivencia se mantenía.Cuando la mujer comunica que se quiere separar se desencadena, con frecuencia, la tragedia.
Los expertos del Consejo General del Poder Judicial constatan que existe mayor agresividad en los casos de violencia de género que en los de violencia doméstica, en los que las víctimas pueden ser hijos o padres del agresor. Un ejemplo: cada mujer asesinada por su pareja o ex recibió una media de 12,8 cuchilladas (las armas blancas son las más utilizadas, aunque se han duplicado los casos de muertes a golpes o por estrangulamiento); si se trata de violencia doméstica el agresor inflige 1,75 puñaladas a su víctima.
El 65 por ciento de esas mujeres que perdieron la vida eran españolas, y sólo en nueve casos habían denunciado a quien acabó matándolas; por cierto, casi siempre en el domicilio común o en el de uno de los dos y por la noche. Tras cometer su crimen, el 67 por ciento de los autores salieron huyendo o bien negaron los hechos; sólo en dos casos se intentaron suicidar.


