El norte de Nigeria vivió ayer una nueva jornada de enfrentamientos entre las fuerzas gubernamentales del presidente, Umaru Yar Adua, y la secta islamista Boko Haram («La educación es pecado»). El Ejército anunció la toma de la mezquita de Maiduguri, en el estado de Borno (al noreste del país). y la muerte del número dos «talibán», Bukar Sheakau. El líder del grupo, Mohammed Yusuf, escapó con 300 de sus seguidores, pero fue apresado horas después. En el asalto al templo ayer murieron más de un centenar de guerrilleros.
En cinco días de combates entre el Ejército y las milicias yihadistas que se autodenominan talibanes -no tienen vínculos formales con los radicales afganos, pero podrían haber sido su fuente de inspiración- han muerto 600 personas y más de 4.000 han tenido que abandonar sus hogares. Nnamdi Obasi, analista de International Crisis Group, indica que el rechazo que los seguidores de Boko Haram sienten hacia occidente reside en que «para ellos los modelos occidentales de educación y gobierno han fracasado».


