Actualizado Jueves, 30-07-09 a las 13:57
Esperanza Aguirre sabe manejar los tiempos. Los políticos... y los musicales. En los últimos días, la presidenta de la Comunidad de Madrid ha mostrado su manejo de la voz al lado de deportistas de élite o con la oposición.
La espontaneidad de Aguirre sale a relucir en muchas de sus intervenciones, especialmente en los ambientes más distendidos. Bien sea entonando el himno de España para resarcir al ciclista Alberto Contador (reciente bicampeón del Tour de Francia, que no disfrutó de su himno nacional en el podio por un «error» organizativo) o bien sea felicitando al ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, por su cumpleaños, la presidenta sabe redirigir todos los focos hacia sí.
Pero no ha sido la primera vez. Ya en otra ocasión escuchamos un «te deseamos todos» de boca de Aguirre. El pasado febrero se lo dedicó a la consejera de Educación, Lucía Figar, en pleno acto institucional. Tras colocar la primera piedra del instituto Santamarca, en Chamartín, se arrancó con la conocida canción.
También ha paseado por las calles de Madrid formando parte de un coro de canciones populares. Por ejemplo, en la reinauguración el mayo pasado del centenario Mercado de San Miguel, donde a ritmo de zarzuela recorrió los puestos remodelados del «templo» de la cultura culinaria. O, también en mayo, vestida de chulapa para celebrar la fiesta de San Isidro en la pradera del santo.
Incluso se ha atrevido con otros estilos. El rock, concretamente, cuando hace ya más de un año, a principios de julio de 2008, inauguraba los locales de ensayo de la estación de metro de Usera. Allí, para predicar con el ejemplo, se colgó una guitarra eléctrica y se sentó en una batería para intentar sacar alguna nota.
Y aunque quizá esos instrumentos no son lo suyo, Aguirre no duda, siempre que la situación invite a ello, en poner una nota de color en los actos a los que acude.
La espontaneidad de Aguirre sale a relucir en muchas de sus intervenciones, especialmente en los ambientes más distendidos. Bien sea entonando el himno de España para resarcir al ciclista Alberto Contador (reciente bicampeón del Tour de Francia, que no disfrutó de su himno nacional en el podio por un «error» organizativo) o bien sea felicitando al ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, por su cumpleaños, la presidenta sabe redirigir todos los focos hacia sí.
Pero no ha sido la primera vez. Ya en otra ocasión escuchamos un «te deseamos todos» de boca de Aguirre. El pasado febrero se lo dedicó a la consejera de Educación, Lucía Figar, en pleno acto institucional. Tras colocar la primera piedra del instituto Santamarca, en Chamartín, se arrancó con la conocida canción.
También ha paseado por las calles de Madrid formando parte de un coro de canciones populares. Por ejemplo, en la reinauguración el mayo pasado del centenario Mercado de San Miguel, donde a ritmo de zarzuela recorrió los puestos remodelados del «templo» de la cultura culinaria. O, también en mayo, vestida de chulapa para celebrar la fiesta de San Isidro en la pradera del santo.
Incluso se ha atrevido con otros estilos. El rock, concretamente, cuando hace ya más de un año, a principios de julio de 2008, inauguraba los locales de ensayo de la estación de metro de Usera. Allí, para predicar con el ejemplo, se colgó una guitarra eléctrica y se sentó en una batería para intentar sacar alguna nota.
Y aunque quizá esos instrumentos no son lo suyo, Aguirre no duda, siempre que la situación invite a ello, en poner una nota de color en los actos a los que acude.


