
REUTERS Expertos en desactivación de explosivos del 741 Batallón estadounidense, de patrulla el sábado en la provincia afgana de Logar
El mulá Omar lanza un manual de conducta del buen talibán
«Los muyahidines deben comportarse bien y tratar adecuadamente a la nación para ganarse el corazón de los civiles musulmanes». Esta es una de las frases que recogen «Las Reglas del Emirato Islámico de Afganistán para los Muyahidines», el manual de conducta elaborado por los talibanes, al que ayer tuvo acceso la cadena qatarí Al Yasira.
Se trata de un libro de bolsillo de pastas azules, de 13 capítulos y 67 artículos, que exige a los insurgentes que reduzcan el número de atentados suicidas y eviten las bajas de civiles. Prohíbe la creación de organizaciones al margen de la «estructura formal». Con este texto, el mulá Omar, líder del movimiento talibán, pretende centralizar el control de los insurgentes y evitar los casos de criminalidad que están minando la imagen de los milicianos en Afganistán. El uso de atentados suicidas, advierte el texto, se deberá limitar a «objetivos importantes».
Se trata de un libro de bolsillo de pastas azules, de 13 capítulos y 67 artículos, que exige a los insurgentes que reduzcan el número de atentados suicidas y eviten las bajas de civiles. Prohíbe la creación de organizaciones al margen de la «estructura formal». Con este texto, el mulá Omar, líder del movimiento talibán, pretende centralizar el control de los insurgentes y evitar los casos de criminalidad que están minando la imagen de los milicianos en Afganistán. El uso de atentados suicidas, advierte el texto, se deberá limitar a «objetivos importantes».
Ante el alto coste personal, se encuentran en posición de poder hacer desagradables comparaciones. Con algunas unidades que ya van por su cuarta o quinta rotación de combate tras el 11-S, militares del Pentágono han empezado a expresar la idea de que el frente de Afganistán puede resultar bastante peor que Irak, a pesar de haber sido hasta ahora menos letal que la ofensiva ordenada por la Administración Bush para derrocar a Sadam Husein.
De acuerdo a los comentarios y testimonios que se están abriendo camino en la Prensa de Estados Unidos, los talibanes se presentan comparativamente como un enemigo más difícil, calculador e incluso audaz. Veteranos de los marines, con tres destinos a sus espaldas en la provincia iraquí de Al-Anbar, ponen como ejemplo que durante la ofensiva iniciada en junio en Helmand, en el sur de Afganistán se han visto obligados a hacer frente a elaboradas emboscadas e intensos tiroteos que pueden durar fácilmente una hora.
Como explicó el sargento Jacob Tambunga, del V Regimiento de Infantería de Marina, «son dos mundos completamente diferentes, ya que en Irak atacaban y escapaban, pero estos tipos se quedan y maniobran contra ti». Hasta el punto de poner en práctica tácticas de infantería bastante refinadas como dividir fuerzas para intentar maniobras envolventes por los flancos del enemigo. Lo que, a juicio de Brandon Tritle, otro sargento de los marines, «es la misma táctica que hacemos nosotros».
Zona estratégica
Desde que la ofensiva en la sureña provincia afgana de Helmand comenzó hace tres semanas, las unidades de Estados Unidos han sufrido diez bajas mortales. Más otros 19 soldados británicos muertos, todos menos dos fueron víctimas de artefactos explosivos detonados contra vehículos con blindaje inadecuado. Según explicó al «New York Times» el general Larry Nicholson, responsable de esa costosa operación, los talibanes no se pueden permitir perder el control sobre el valle del río Helmand, epicentro del cultivo de opio que financia sus actividades.
Con todo, el nuevo comandante norteamericano en Afganistán, el general Stanley McChrystal, indicó en declaraciones a «Los Angeles Times» que tanto sus tropas como los contingentes aliados de la OTAN deben concentrarse sobre todo en proteger a los civiles. Según McChrystal, no importa que esa prioridad ofrezca un respiro transitorio a los talibanes que operan en zonas muy poco pobladas.


