
El presidente Nicolas Sarkozy fue internado ayer hacia las 13.30 en el hospital militar del Val-de-Grâce, tras caerse desvanecido cuando llevaba 48 minutos de «footing» en el parque de la residencia presidencial de La Lanterne, en Versalles. El presidente francés permanecerá ingresado hasta esta mañana para ser sometido a «la vigilancia cardiológica que se practica sistemáticamente en estos casos», según informaron ayer fuentes del Elíseo.
Sarkozy (54 años) violó las más elementales normas de prudencia del corredor de fondo: correr a última hora de la mañana, a pleno sol, con una temperatura próxima a los 30 grados centígrados, sin cubrirse la cabeza. Mientras, Carla Bruni, su esposa, corría en moto en las inmediaciones. Un testigo citado por la cadena de información iTV afirma que Sarkozy «se cayó repentinamente», y fue atendido de inmediato por su médico personal, que ordenó el traslado a la sala de urgencia del más célebre de los hospitales militares franceses.
Según Claude Géant, secretario general del Elíseo, Sarkozy no perdió nunca el conocimiento y pudo hablar en todo momento con su esposa y quienes le acompañaban. El Elíseo subraya que se trata de un «malestar leve» debido a un síncope vasovagal, habitual entre deportistas.
François Fillon, primer ministro, que se encontraba en el departamento de la Sarthe, volvió inmediatamente a París. Durante la ceremonia del fin del Tour, Bertrand Delanoé, alcalde de París, deseó un pronto restablecimiento al jefe del Estado. Entre otras personalidades que hicieron públicos sus deseos quizá destaque Dalil Boubakeur, rector de la Gran Mezquita de París, que insistió en «las oraciones de los musulmanes de Francia por que nuestro presidente vuelva pronto a sus actividades al servicio de toda la nación».
Se trata del primer «aviso» a la hiperactividad física, política, diplomática y personal de Nicolas Sarkozy, aficionado al ciclismo y al «jogging». A sus 54 años, no ha sufrido ninguna hospitalización importante, salvo, en 2007, con motivo de una «ligera angina de pecho». Sarkozy comenzó a correr como aficionado bien entrados los 40 años, cuando su segunda esposa, Cecilia, intentó imponerle un régimen dietético estricto acompañado de ejercicio físico regular.


