
Tres operarios trabajaban ayer sobre la «importante estructura» encontrada en la calle de Serrano. Habrá que confirmar si es o no un «Viaje de Agua»
Un sistema de abastecimiento vigente durante diez siglos
Los «Viajes de Agua» han sido pieza clave para el abastecimiento de agua. También en Madrid. En 2002, la Unesco recomendó su protección en calidad de «Herencia Mundial». Según lo escrito por el ingeniero industrial, Emilio Guerra Chavarino, se trata de un sistema de «alumbramiento, almacenaje y distribución de agua» que estuvo vigente en Madrid durante diez siglos.
Desde el siglo IX, en plena época musulmana, hasta el siglo XIX, en que se crea el Canal de Isabel II, los «Viajes de Agua» constituyeron el único sistema de abastecer a la ciudad.
Los autores que más han escrito sobre los «Viajes de Agua» son Andrés García de Céspedes, Teodoro Ardemans y Aznar de Polanco. Se sabe que la «técnica» de estas conducciones había nacido en la antigua Persia y, también, en Armenia y que los árabes la trajeron a la Península. Entre los más famosos de Madrid, Alto y Bajo Abroñigal, Alcubilla, Amaniel y Fuente Castellana.
Técnicos del Ayuntamiento madrileño junto a los de la Dirección General de Patrimonio Histórico Artístico (dependiente de la Comunidad de Madrid), realizaron ayer una visita a los trabajos que se realizan en la calle de Serrano para saber si los segundos restos arqueológicos aparecidos hace unos diez días corresponden a un «Viaje de Agua» de la época árabe o se trata de una simple canalización de agua que abastecía a un convento de agustinos situado en Recoletos.
«Ha sido una inspección visual del sondeo arqueológico que se está llevando a cabo. Ha salido a la luz una estructura importante, de cuatro metros de ancho por dos de alto y, además, tiene un contrafuerte cada diez metros», han señalado a ABC fuentes del Gobierno regional.
«Insistimos en que es una valoración preliminar y hay que esperar al informe que nos envíen los técnicos del Ayuntamiento de Madrid», añaden las mismas fuentes.
Que sea un «Viaje de agua» de la época árabe o una simple tubería de conducción de agua del antiguo convento, es de vital importancia. De hecho, en la «inspección visual» de ayer también estuvieron, como es lógico, los arqueólogos contratados por la empresa adjudicataria de las obras.
Patrimonio Histórico no cree conveniente dar su opinión sobre el valor y la procedencia de los restos arqueológicos que están apareciendo. Espera, insiste, al informe de los técnicos municipales. Y, en este sentido, esos mismos técnicos municipales -así como la propia delegada de Obras y Espacios Públicos, Paz González- sí han adelantado su casi certeza de que lo hallado sería, más bien, la canalización de agua para abastecer a un convento que había en la zona y el sistema de riego de su huerto.
El Ayuntamiento suspendió temporalmente las obras del tercer aparcamiento subterráneo bajo la calle de Serrano -tramo Goya-Puerta de Alcalá- para identificar exactamente lo que hay bajo tierra y que cruza la calle de Serrano, de lado a lado, desde las proximidades del Museo Arqueológico.
Ahora, el Consistorio tiene que enviar un informe a Patrimonio Histórico Artístico con los resultados de la cata, de la limpieza de la infraestructura encontrada y un proyecto de actuación. Para ello se había dado un plazo de una semana, más o menos, que ya está en su cuenta atrás. A partir de ahí, Patrimonio tendrá que pronunciarse. «La impresión del Ayuntamiento de que los restos hallados no son un «Viaje de Agua», sino la canalización de un convento sin valor arqueológico, no influirá en la decisión final», dijo ayer el director de Patrimonio, José Luis Martínez-Almeida.
Menos plazas
Si se confirma que ahí abajo hay restos arqueológicos de un «Viaje del Agua», legalmente habrá que conservarlos. Por lo tanto, no se podrá construir el tercer «parking» tal y como está diseñado. «Renunciaríamos al proyecto y punto», llegó a decir la delegada municipal, aunque alguno de sus técnicos ha dejado caer la posibilidad de mantener el proyecto de aparcamiento, pero con menos plazas.
En el caso de que los restos sean parte de la canalización de un convento, su valor sería mucho menor y el «parking» no correría peligro.


