La fusión de las cajas de Sabadell, Tarrasa y Manlleu conllevará el cierre de unas 150 oficinas que se solapan, principalmente en el área metropolitana de Barcelona, además de una reducción de plantilla de 350 personas, la mayoría adscritas actualmente a los servicios centrales de las tres entidades, ahora integrados por unos 800 empleados.
La entidad resultante de la fusión, que operará bajo la marca común de Unión de Cajas Catalanas, aunque sin perder en sus actuales territorios sus correspondientes enseñas, solicitará 350 millones de euros al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) para sufragar los gastos del ajuste de personal y del cierre de cerca del 20% de las actuales 762 sucursales. Algunas de estas oficinas podrían ser adquiridas por Banco Sabadell, según avanzó su director general adjunto, Jaume Puig, aunque el interés de la entidad presidida por Josep Oliu se centraría más en la compra de las redes que otros procesos de fusión de cajas dejen disponibles en Madrid, Asturias, País Vasco, zona de Levante y Andalucía.
Ajuste no traumático
Los sindicatos UGT y CC.OO. advirtieron ayer que en el proceso de fusión de las tres cajas catalanas defenderán el mantenimiento de los puestos de trabajo y que cualquier reducción de plantilla se deberá ejecutar mediante prejubilaciones. El director general de Caixa Sabadell, Jordi Mestre, avanzó que el ajuste de personal se realizará mediante jubilaciones anticipadas para evitar que la salida de los empleados se realice de forma traumática.
Después de que en otoño las respectivas asambleas generales de las tres entidades aprueben la fusión, ya acordada anteayer por los consejos de administración, la Unión de Cajas Catalanas solicitará al FROB «alrededor de 350 millones de euros», confirmó el propio Mestre.
Mensaje de tranquilidad
El director general de Caixa Terrassa, Enric Mata, subrayó que recurrir al fondo estatal de rescate no significa que las cajas catalanas tengan problemas de solvencia. En un claro mensaje de tranquilidad a los clientes de las entidades, Mata aseguró que el proceso «no se aborda para superar un momento difícil, sino para reforzarnos de cara al futuro», ya que la fusión dará lugar a una caja «más dimensionada, eficiente y con mejor capacidad para competir en los nuevos mercados financieros».
Por su parte, el director general de Caixa Manlleu, Dídac Herrero, indicó que aunque por el momento son tres las entidades catalanas que han emprendido su fusión, no cierran la puerta a que antes de que acabe el año otras cajas se sumen al proyecto. Descartada La Caixa y Caixa Catalunya, que intenta su fusión con las de Girona y Tarragona, también de titularidad pública, podrían sumarse a la Unión de Cajas Catalanas las de Manresa y Laietana, ya que Caixa Penedés, que tiene un tamaño similar a las tres que ahora se unen, las fusiones que estudia son en otras comunidades autónomas.
Mientras la fusión de las cajas de Sabadell, Tarrasa y Manlleu ha sido aplaudida por sus respectivas autoridades locales y por las Cámaras de Comercio correspondientes, los empresarios de Gerona y Tarragona se oponen frontalmente a una fusión con Caixa Catalunya, entidad presidida por Narcís Serra, que fue vicepresidente del Gobierno con Felipe González.



