Nuevas manifestaciones en Teherán
El régimen iraní está decidido a acabar con las continuas protestas de la oposición por el «pucherazo» en las elecciones presidenciales del pasado 12 de junio. Ayer, varias unidades de la Policía antidisturbios y las milicias del Basij se enfrentaron a cientos de manifestantes en las calles céntricas de Teherán y, tras dos horas de refriega, detuvieron a varias decenas de ellos disolviendo al resto.
Los manifestantes, que apoyan al líder opositor Mir-Hussein Musavi contra lo que consideran reelección fraudulenta del presidente Mahmud Ahmadineyad, corearon consignas como «muerte a los dictadores» y «Ahmadineyad, dimite».
Israel no está dispuesto a quedarse de brazos cruzados mientras Irán gana terreno en Iberoamérica. La contraofensiva diplomática a la expansión de Mahmud Ahmadineyad y de la guerrilla chií libanesa de Hizbolá en la región comenzó ayer con la visita del ministro de Asuntos Exteriores, Avigdor Lieberman, a Brasil.
El viaje forma parte de la gira de diez días que tendrá escala en Argentina, Perú y Colombia. Precisamente Brasil es el país elegido por Ahmadineyad como primer destino tras su polémica reelección, aunque todavía no ha concretado la fecha.
El objetivo del periplo israelí consiste, en palabras de Lieberman, en «desarrollar nuevos contactos y construir coaliciones internacionales que favorezcan la influencia de Israel y refuercen sus intereses». El Gobierno de Benjamin Netanyahu reacciona, aunque con demora, a la creciente conquista de Irán en la región apoyada, fundamentalmente, por el presidente de Venezuela, Hugo Chávez.
La Cancillería israelí emitió un comunicado en el que puntualiza que el viaje de Lieberman -duro entre los duros dentro del Gobierno de Benjamin Netanyahu- es una respuesta a «la creciente actividad de Irán en América del Sur». El titular de Exteriores pretende, entre otras misiones, «abrir nuevos horizontes» y «asegurar la promoción de los intereses israelíes construyendo una amplia coalición internacional».
Ingreso en el ALBA
Ahmadineyad se ha convertido en los últimos años en un aliado incondicional de Hugo Chávez y del eje bolivariano que forma Venezuela con Bolivia, Ecuador, Nicaragua y, de refilón, Paraguay. El presidente de Irán, respaldado por sus socios latinoamericanos en su polémica reelección, hasta solicitó el ingreso de su país en el ALBA, la contra cara chavista del ALCA (Acuerdo de Libre Comercio para las Américas) que impulsaba EE.UU.
Ahmadineyad y Chávez han firmado más de doscientos acuerdos de cooperación con Venezuela y tanto Caracas como La Paz rompieron relaciones diplomáticas con Israel, el pasado mes de enero, como expresión de rechazo a la ofensiva militar israelí en la franja de Gaza.
Israel y EE.UU. llevan años manifestando su alarma por los asentamientos de miembros de Hizbolá y del radicalismo islámico en la triple frontera que forman Argentina, Brasil y Paraguay en Ciudad del Este. En este enclave y en otros próximos, se concentra un número importante de libaneses que utilizan sus negocios comerciales como tapadera para financiar a Hizbolá.Algunas fuentes de distintos servicios secretos adjudican la presencia en la zona de células dormidas de Al Qaida.
Dorit Shavit, directora para América Latina y el Caribe del Ministerio de Exteriores israelí, asegura en una entrevista en la revista «El Tiempo» de Bogotá que la carrera expansionista de Hizbolá ha llegado incluso a Colombia: «Ha establecido una célula en la Guajira, departamento de la frontera nordeste de Colombia con Venezuela». De acuerdo a sus declaraciones, las mezquitas son el camino más corto de Irán e Hizbolá para penetrar en el Cono Sur.
Más embajadas iraníes
Otra de las vías iraníes para expandirse en la región, según Shavit, consiste «en la apertura de muchas embajadas con muchos diplomáticos y el aumento de personal en las legaciones existentes como Uruguay y Chile. Abrieron embajadas en Bolivia y en Managua, tienen una en Colombia y hacen esfuerzos en Panamá y en Perú».
La gira de Lieberman coincide con el XV aniversario del mayor atentado terrorista a la comunidad judía desde la Segunda Guerra Mundial. El 18 de julio 1994, en Buenos Aires, una furgoneta bomba conducida por un conductor suicida se estrelló contra el edificio de la mutual judía AMIA y la DAIA, las principales instituciones judías. Murieron 85 personas y más de trescientas resultaron heridas. Dos años antes la Embajada de Israel fue víctima de otro atentado que se saldó con 29 víctimas mortales y decenas de heridos. Ambos se atribuyen a Hizbolá.



