Lunes, 20-07-09
El 73 por ciento de los europeos identifica a España como un destino vacacional cuyo principal atractivo es el modelo de sol y playa. Los datos corresponden a un estudio que maneja la Secretaría de Estado de Turismo, inmersa en un proceso de redefinición de las campañas promocionales del sector.
Fuentes del departamento que dirige Joan Mesquida explicaron a ABC que «el modelo de sol y playa es el principal activo del turismo español». Sin embargo, el reto del Gobierno central pasa por centrarse en difundir otros segmentos menos conocidos de la oferta lúdica -como el gastronómico, el cultural o el urbano-, para hacer frente a una de las peores caídas de visitantes que se recuerdan en años.
De hecho, de acuerdo con los datos ofrecidos por el propio Ministerio de Industria, el número de turistas extranjeros que visitó España en el acumulado de los cinco primeros meses del año cayó un 11,8%.
En números absolutos, nuestro país ha perdido 2,5 millones de visitantes internacionales respecto en relación al ejercicio anterior. Este dato, unido al del descenso del gasto que realizan los visitantes (un 7,7%, hasta los 16.600 millones de euros).
Verano inquietante
Estos datos todavía no reflejan los verdaderos efectos de la crisis sobre el sector turístico. En todo caso, las perspectivas ante la campaña de verano anticipan un panorama inquietante por el descenso de las reservas respecto a años anteriores.
De hecho, a diferencia del criterio de las distintas Administraciones Públicas, los empresarios del ramo consideran que el turismo nacional no compensará el descenso de las llegadas procedentes del extranjero.
Así, los mercados más afectados han sido Reino Unido, Alemania y Francia, con caídas del 16,3%, 13,8% y 12,5% respectivamente. La importancia de estos países resulta capital para el turismo español, toda vez que concentran más del 60% de las pernoctaciones internacionales.
En este contexto de extrema dificultad, la llegada de Mesquida a la Secretaría de Estado, junto a la incorporación del valenciano Antoni Bernabé a la Dirección General de Turespaña, ha propiciado una suerte de giro en la política del Gobierno socialista, celebrado a su vez por la Generalitat.
El litoral de la Comunidad Valenciana, con Benidorm y Gandía como principales estandartes, representa la plenitud del modelo de sol y playa que durante cuatro años fue vilipendiado desde las filas del Ejecutivo socialista.
Nuevos argumentos
Atrás han quedado argumentos como el que sostenía la ex ministra de Medio Ambiente, quien dio por agotado el modelo que tanta riqueza ha proporcionado a la economía valenciana (el turismo aporta el 13,2% del Producto Interior Bruto regional, traducido en 13.500 millones de euros anuales).
Hace unas semanas, durante su estancia en Alfaz del Pi con motivo de su festival de cine, la actual ministra de Cultura, Ángeles González Sinde, ya ofrecía pistas de lo que se cuece en el Gobierno, cuando ligó la pervivencia del modelo de sol y playa a otros atractivos de la oferta española.
En todo caso, la renovación de la marca España pasa inexcusablemente por emplear el gancho internacional que representan las playas y el buen clima. Según la encuesta que obra en poder del Ministerio de Industria, efectuada entre 1.300 turistas que han visitado España procedentes de 35 países, las tres cuartas partes de los visitantes foráneos visualizan nuestro país con el modelo denostado a lo largo de la anterior legislatura por el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero.


