Cada comunidad hace sus números, cada partido sus sumas, otros prefieren las restas... la financiación autonómica, más que un «sudoku» es un jerolífico interpretable a conveniencia. Donde más refinado está el arte de la matemática recreativa es en Cataluña, comunidad que ha empujado al Gobierno por la pendiente de la financiación, y donde los distintos partidos se han lanzado a una carrera para, bien capitalizar el acuerdo, bien descalificarlo.
Si el pasado viernes era la Generalitat la que insertaba anuncios a página entera en la prensa explicando un acuerdo que definía como «estatutario, bilateral, solidario, justo, transparente, necesario, estable, potente y de más autogobierno», ayer hicieron lo propio los partidos.
En este caso, ya sin la sordina que se supone que debería tener un anuncio institucional, el PSC proclamaba también a toda página que «por primera vez en la historia estaremos por encima de la media», estableciendo lo que los socialistas catalanes definen como una «relación financiera federal entre Cataluña y España»; al federalismo por la propaganda. Este sacar pecho del PSC se vio acompañado el sábado de una campaña a pie de calle, donde instaló más de 200 puestos para explicar el triunfal acuerdo.
ERC, un paso más
El esfuerzo propagandístico del socialismo catalán tiene su reverso en el que hace CiU, formación que, traicionando su tradicional divisa del «peix al cove» («pájaro en mano», en versión castellana), levanta en solitario una ahora muy difícil en Cataluña bandera del «no». Lo explicaba ayer con anuncios a media página -las finanzas convergentes, ahora en la oposición, no son las del PSC- preguntándose un «¿qué celebran?». Sobre el fondo de una «senyera», CiU comparaba los «16.730 millones del déficit fiscal anual» de Cataluña con los, a su entender raquíticos, 1.595 millones para 2009 en concepto de progresión anual. Si el papel de CiU no es fácil -ayer Duran reprochaba en una entrevista a la Cámara de Comercio y a la patronal haber actuado al dictado de la Generalitat al bendecir el pacto- tampoco se siente cómoda ERC. También con un anuncio en la prensa, aseguraba ayer que la financiación es sólo «un paso más. Estamos construyendo un Estado propio».


